Fecha: 19 enero, 2022

La Casa de Campo de los seminaristas escoceses y su entorno fue uno de los primeros enclaves donde arrancó la práctica del deporte rey en España

A pesar de que las tesis más generalizadas sitúan el nacimiento del fútbol en España en las minas onubenses de Riotinto -donde los ingenieros ingleses dieron sus primeras lecciones con el balón- e incluso en Vigo o Bilbao -debido a sus relaciones portuarias con las islas británicas- lo cierto es que Valladolid y, particularmente, Boecillo, jugaron un papel importante en la implantación del deporte rey en nuestro país.

Como es sabido, desde el siglo XVI -y bajo el amparo de Felipe II- la capital del Pisuerga acogió sendos colegios católicos de ingleses y escoceses, donde se instalaron seminaristas por entonces perseguidos por el anglicanismo en Gran Bretaña. En concreto, el de los escoceses, contaba, desde 1798, con una Casa de Campo en Boecillo, que sirvió de sede para el esparcimiento de los alumnos en el período estival.

Tal y como recoge el historiador Javier Burrieza en su ‘Almanaque vallisoletano’, “el deporte era fundamental para la formación de los seminaristas, una manera de desahogarse, estar en forma y en contacto con la naturaleza”. Por ello, “probablemente incluso antes que en las minas de Riotinto”, los espigados y rubios seminaristas improvisaron los primeros campos donde se sentarían las bases del fútbol moderno. La calidad de estos jugadores fomentó pronto el interés de los primeros jóvenes vallisoletanos que se animaron a aprender el deporte de los británicos, jugando por primera vez en los páramos de San Isidro y la explanada de La Rubia.

En concreto, el primer partido de fútbol jugado en Valladolid tuvo lugar en las fiestas de 1904. Posteriormente destacaría, a nivel nacional, alguna figura vallisoletana, como la de Adolfo Mengotti, quien llegó a jugar en el Real Madrid en los años 20, codo con codo con estrellas como el propio Santiago Bernabéu.

No obstante, si tuviéramos que destacar un episodio anecdótico que demostrase la valía de los jugadores ingleses y escoceses de Valladolid y su provincia, debemos remontarnos a 1907, año en que el Real Madrid fue invitado por el San Albano, formado por ingleses y escoceses, para poner a prueba su calidad. Por entonces el equipo merengue era campeón de liga, y hasta la capital había llegado noticia de la habilidad técnica que atesoraban los seminaristas británicos. El partido, celebrado en la ‘Era de los Ingleses’, fue muy concurrido, según las crónicas de la época, y terminó con un resultado de 7-2 en favor de los británicos, algunos de ellos, los escoceses, formados en los campos boecillanos.

Su juego fue definido como “de estudio, de precisión, de exactitud, casi aprendido de un libro de texto”. Tras el partido, se cuenta que los seminaristas obsequiaron al equipo blanco con un banquete. Con estas referencias, y tal y como recoge además el cronista José Miguel Ortega en ‘Viejas historias deportivas’, este fue “uno de los primeros lugares donde se jugó al fútbol en todo el territorio nacional”.