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El jugador local, campeón regional en su paso por las categorías prebenjamín, benjamín e alevín, afronta ahora nuevos retos de la mano de su entrenador y padre, Nacho Ortega, con el objetivo de seguir creciendo tanto profesional como personalmente

La cantera de pádel lagunera sigue radiografiando la buena salud de este deporte en la localidad. Junto a Paula Macías o Lucía Rodríguez, se suma ahora el jugador Víctor Ortega, recientemente proclamado subcampeón del mundo sub-12 junto a su pareja, el vitoriano Iván Pérez.

Prodigio o no, lo cierto es que esta joven perla del pádel empuñó su primera pala con apenas tres años de vida. Su padre y actual manager del lagunero tuvo mucho que ver en que eligiera este deporte, una afición que transmitió a su hijo. Su “segunda casa” ha sido el Club Torrelago -ahora Global Sports Torrelago-, donde dio sus primeros pasos y donde ha llevado a cabo su preparación para las distintas competiciones. Compagina su afición por el pádel con el fútbol, siendo cancerbero del C.D. Laguna. “Me gusta el pádel por lo dinámicos que son los entrenamientos. Además empecé jugando junto a un amigo, lo que me ha llevado a unir deporte y amistad”, aclara Ortega.

Dentro de sus puntos fuertes en la pista, está su cabeza. “El pádel es un deporte que juega con la psicología, y pese a los nervios cuando vas perdiendo, hay que saber jugar con la frialdad necesaria para tratar de darle la vuelta a la situación. Cuando vas ganando todo siempre es más favorable”, reconoce.
La evolución de Víctor ha sido muy positiva. Empezó jugando en prebenjamín a nivel regional, y tanto en esta categoría, como en benjamín y en alevín, se ha proclamado Campeón de Castilla y León. Es este último logro, conseguido recientemente, lo que finalmente le ha otorgado acabar en el número uno del ranking regional –éxito que ya consiguió en las otras dos categorías anteriores-.

El hecho de compaginar fútbol con pádel ha lastrado, en parte, que Víctor haya apostado en un primer momento por viajar para competir, algo que sí está haciendo en los últimos meses. “Solo hemos viajado para un Campeonato de España, y a este último Campeonato del Mundo”, donde precisamente se trajo un segundo puesto. “La competición fue muy dura, ya que nos tocó ir por el lado del cuadro más difícil, donde se encontraban las parejas más fuertes”. Los cuatro semifinalistas fueron parejas españolas, algo que da cuenta del nivel del pádel base español, donde somos referencia. “Fuimos a probar sin más intención que esa, pero realizamos un gran torneo. Allí pudimos apreciar la inmensidad del torneo tanto en calidad con en cantidad de jugadores”.

Sobre esa figura de padre-entrenador, Víctor reconoce que lo llevan con normalidad. “En casa cuesta un poco para que te haga el mismo caso que otros niños. Sí es cierto que en los partidos se transforma y compite muy bien”, apunta Nacho Ortega. “Entreno tres horas a la semana al pádel y al fútbol por igual. Prácticamente todos los días a la semana tengo algún entreno, que se suma a los partidos del fin de semana”, subraya Víctor. Este año ha comenzado el instituto, lo que requiere en él un mayor número de horas por dedicarle al estudio.

En un futuro se ve más como jugador de pádel que como cancerbero. “Ahora el pádel lo veo como una opción, mientras que con el fútbol soy consciente de que es muy difícil llegar arriba”. Para este año la temporada está prácticamente finalizada, ya que la preparación importante fue el Campeonato del Mundo. “Estuvimos entrenando día a día, y una vez por semana nos juntábamos a Iván para entrenar. De cara a la final esto nos perjudicó un poco, ya que no habíamos jugado tanto juntos como la pareja ganadora, González – Zamora, quienes se conocen muy bien”.

De cara a la próxima temporada, entre sus metas está ser campeón regional en Infantil, condición en la que se estrena Víctor el año que viene, donde se verá las caras con jugadores mayores que él. “Es consciente de que se trata un año de asimilación de la categoría y de tratar de estar lo más arriba posible en los torneos que dispute”, reconoce su entrenador. El camino es largo y complejo, pero Víctor cuenta con las condiciones para poder llevar algún día al World Padel Tour el nombre de Laguna de Duero por todo el mundo.