Fecha: 13 septiembre, 2016

Fundada gracias al padre Jesús Vázquez, la delegación de Laguna de Unbound cuenta con más de 1.500 padrinos en toda Europa y envía ayuda a niños y ancianos de países necesitados

dCorrían los años ochenta cuando el misionero lagunero Jesús Vázquez, que se encontraba en Filipinas, recibió la ayuda de la fundación americana Unbound para evitar el cierre -por falta de fondos- de la escuela que dirigía. En agradecimiento, el padre Vázquez tendió la mano a la entidad y, tras lograr muy buenos resultados encontrando a más de cien padrinos en Laguna, planteó la posibilidad de abrir una delegación en nuestro municipio desde donde seguir apoyando a niños y ancianos de todo el mundo. 25 años después y tras superar varios baches y dificultades la delegación de Unbound de Laguna sigue siendo, a día de hoy, un punto de encuentro donde más de 1.500 padrinos de toda Europa ponen su granito de arena y muestran el mejor ejemplo de generosidad.

Ubicada en plena calle Arrabal, la delegación envía ayuda económica a personas en riesgo de hasta 15 países. Su nombre significa ‘Sin límites’, y por ello ayudan a quien lo necesite, en cualquier condición.Los padrinos garantizan, con su cuota mensual, la correcta alimentación, vacunas y asistencia sanitaria a los niños, haciendo hincapié en la escolarización. También se cubren los gastos de celebración de sus cumpleaños y Navidad, manteniendo contacto por medio de correspondencia. Tal y como explica la directora de la delegación, Diana Parrado, “todo está organizado en una red de coordinadores, responsables de contabilidad y correspondencia”. Según Parrado, tras la crisis se ha reducido en cerca de mil el número de padrinos, y eso que “casi el 100% de la cuota va destinada a los apadrinados”.

“Pensamos que en España hay necesidades, pero hace falta ver Guatemala o El Salvador para sensibilizarse”, explica Parrado, incidiendo en el papel concienciador de los viajes que, además, organiza Unbound. Estos sirven como experiencia para ver la labor realizada y conocer la realidad de la fundación y están abiertos a cualquier persona. “Quien va vuelve con algún niño apadrinado”, afirma Parrado, que apela a la honestidad y al trabajo frente a la mala prensa que, en ocasiones, ha rodeado a otras ONGs.

“Tenemos absoluta transparencia”, afirma, destacando que Unbound es la única fundación que, además, permite apadrinar ancianos. A ellos va destinada ayuda para su asistencia social, actividades e incluso ropa. “Bajo esas arrugas hay heridas durísimas, es bueno que, aunque sea durante sus últimos años, les quede el recuerdo de que alguien, desde fuera, pensó en ellos”, afirma Parrado, quien invita a todos los laguneros a sumarse a la gran familia de Unbound.