Fecha: 12 septiembre, 2014

El mexicano Rivera y el pucelano Maldonado se lucen ante astados de Raso del Portillo

Seria y exigente la novillada procedente del vecino municipio de Boecillo, donde pasta el ganado de Raso de Portillo, que ayer cerró la feria taurina lagunera. Seis novillos con cuajo y motor que pusieron a prueba a la terna formada por el medinense Roberto Blanco, el pucelano Ricardo Maldonado y el mexicano Gerardo Rivera.

Esté ultimo, afincado en Tudela de Duero, derrochó entrega toda la tarde y en todos los tercios, luciéndose con capote, banderillas y muleta. Tras sendas faenas muy del agrado de los tendidos, fue premiado con las dos orejas de su primero y otra de su segundo, ante el que actuó mermado por un fuerte revolcón sufrido durante el tercio de varas.

No defraudó Ricardo Maldonado, que el día anterior abrió la puerta grande del coso del Paseo de Zorrilla. Aprovechó la bravura y nobleza del segundo de la tarde para componer una faena con series de calidad y temple por ambos pitones. A su término paseó las dos orejas de un novillo premiado a su vez con una vuelta al ruedo. Con el quinto, excesivamente castigado en varas, no pudo rayar a la misma altura y hubo de conformarse con una ovación desde el tercio.

Pese a ser el más veterano de la terna, al medinense Roberto Blanco se le vió desbordado ante los encastados novillos del Raso de Portillo. Su labor, que no pudo pasar de voluntariosa, fue reconocida con una ovación y una vuelta al ruedo.