Tras más de seis años viviendo en territorio germano, el ingeniero Tomás Muñoz trabaja programando centros logísticos para multinacionales como Nike o Amazon

La electrónica, los robots y las máquinas siempre han sido, para Tomás Muñoz, un universo muy completo que le ha permitido estar en constante aprendizaje. Gracias al esfuerzo de más de seis años desarrollándose en el campo de la automática industrial en territorio germano, a día de hoy el ingeniero disfruta de unas condiciones laborales muy beneficiosas en el corazón del país de la ingeniería.

¿Cómo fue tu primer contacto con Alemania?

Al elegir destino de Erasmus dudaba entre Francia y Alemania, y finalmente estudié en Magdeburgo. Lo elegí por todo lo que se oye: hay mucho trabajo y son el motor de Europa. Alemania fue un destino realmente atractivo que superó mis expectativas.

¿Cómo se desarrolló a partir de entonces tu carrera laboral allí?

Cuando acabé mi Erasmus eché el Currículum tanto en España como Alemania. En España no me llamó ninguna empresa, pero en Alemania accedí a varias entrevistas.Empecé a trabajar en TZM, una empresa que me ofrecía la oportunidad de trabajar en Mercedes Benz (Daimler) en el departamento de I+D+i.

Allí estuve casi tres años, en los que desarrollé métodos de test para verificar la comunicación entre las centralitas de los automóviles y también formé parte de la programación de los radares y cámaras que detectan los automóviles que se acercan al coche.

Esto era programación pura y dura, por lo que decidí echar currículums en otras empresas relacionadas con la automática. Así, comencé en una pequeña empresa que realizaba proyectos interesantes para BMW o Audi y en la cual pude desarrollarme como programador de autómatas. Posteriormente recibí la llamada de SIT, una empresa que había seguido mi trayectoria y me ofrecía unas condiciones mucho mejores. De modo que acepté.

¿En qué consiste tu actual trabajo exactamente?

En esta empresa tenemos clientes como Amazon, Zalando, Hermes, DHL, Nike o Adidas, lo cual me permite viajar por Europa y es un aliciente. Mi trabajo consiste en programar autómatas para sus centros de logística, concretamente en la parte eléctrica y de programación. Básicamente, allá donde Amazon abre, amplia o modifica un centro en Europa, vamos nosotros a realizar el montaje y programación de todo el centro logístico y se deja en funcionamiento, además de realizar el servicio técnico para solucionar posibles fallos o buscar mejoras.

Precisamente Amazon ha protagonizado la actualidad reciente por la huelga de sus trabajadores en Madrid…¿Las condiciones laborales allí distan mucho?

Sí, y animo a los trabajadores españoles a que no dejen de luchar. Hay grandes diferencias en las condiciones laborales, aquí a los seis meses pasas a ser indefinido, y existe flexibilidad horaria, buen sueldo… nunca he visto un despido y los jefes dan mucha libertad, responsabilidad y confianza. Sin ir más lejos, mientras que en algunos puntos del centro de Madrid trabaja una persona sola, en centros de Europa hay tres personas o más haciendo el mismo trabajo. Pero no se trata solo de Amazon, es evidente la precariedad laboral en muchos sectores de España y nadie hace nada. No sé si es que lo tenemos normalizado o es por el miedo. En Alemania esto es impensable, aquí pararían el país por completo solo por ver un paro juvenil tan elevado. Por otro lado, en España se debería invertir más en educación, investigación, I+D+i e industria: son los pilares para que un país avance. Sería necesaria una reforma laboral acorde a Europa para que un recién titulado no esté en prácticas durante años. Si el coste de vida en España es prácticamente igual, ¿Por qué los salarios no?

¿Qué puedes contarnos de la ciudad donde vives?

Karlsruhe es una ciudad parecida a Valladolid en tamaño y ritmo de vida, con mucha actividad al aire libre y festivales todo el año, algunos del estilo de Oktoberfest. Entre sus ventajas ofrece poder conocer a gente de distintas culturas. Como inconveniente está la comida: la cultura de la salchicha y la cerveza que hace que nuestra gastronomía sea exquisita y sorprendente para ellos.

¿Existen barreras además de la dificultad del idioma?

Algo que me chocó bastante es que es muy difícil encontrar o cambiar de casa. También sorprende que los alemanes no son tan abiertos a la hora de hacer amigos. Eso sí, en el momento que hagas uno sabes que va a ser para toda la vida. Por otro lado, en Alemania anteponen sus productos a los extranjeros, y deberíamos dejar de pensar de esta manera. En cuanto al idioma, es esencial para encontrar un trabajo de calidad. Yo vine sin saber nada de alemán -estudié el Erasmus en inglés- pero no recomiendo a nadie venir sin una base de este idioma.

¿Qué planes tienes, laboralmente, a medio plazo?

De momento tengo pensado seguir aquí, aunque no descarto volver a España en un futuro cercano, siempre que se den las condiciones necesarias. Próximamente seguiré viajando por trabajo, en concreto al centro de Amazon de Bristol y el de Nike de Bélgica.

¿Qué es lo que más echas de menos viviendo allí?

El mayor inconveniente de los que vivimos fuera es que nuestra familia y amigos no están cerca. A veces uno se siente como que no pertenece a ningún lugar y a la vez a dos. En mi caso nací lagunero y moriré lagunero (ríe). Quedar a tomar unas cañas o ir de vermut con tus amigos de siempre es algo incomparable.

¿Qué recomendarías a alguien que se esté planteando Alemania como destino?

Que tengan todo bien claro antes de salir, que vengan con contrato, puesto que venir a la aventura puede acabar bien o no. En cualquier caso que se arriesguen, que sean valientes y decididos: puede que el principio sea duro, pero verán que la experiencia vale la pena.