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Pese al descenso de ingresos por el cierre de la hostelería, Obrador Castellano sigue luchando, día a día, por superar el bache manteniendo “una gran familia” de 43 empleados, la mayoría laguneros

A pesar de la parálisis que afecta a todo el país debido al Estado de Alarma, los obradores tradicionales siguen garantizando la fabricación y el suministro de pan, el principal producto de primera necesidad. Lo hacen con la vista puesta en el descenso de las ventas provocado por el cierre de la hostelería, pero con el optimismo de no perder el ritmo ante un inminente futuro de recuperación. Entre las más de 170 empresas fabricantes de la provincia se encuentra Obrador Castellano, todo un icono empresarial con 33 años de historia en el municipio de Laguna de Duero.

“Lo fácil es hacer un ERTE, pero no todo es el dinero: hay que salir de esta manteniendo nuestra actividad y a nuestra gente”, apunta Pablo Blanco, uno de los gerentes de esta empresa familiar. Con un total de 43 empleados, –casi el 90% laguneros- la prioridad ahora es mantener viva esta “gran familia” para el futuro. “Son muchos sueldos, pero tenemos empleados que llevan con nosotros más de treinta años, nuestra política es darlo todo por nuestra plantilla, es lo mejor que tenemos para que nuestro negocio siga adelante”, apunta Blanco, quien mira hacia el futuro con optimismo: “pasado mañana podrá salir la vacuna, resolverse todo, y tenemos que aprovechar la inercia que ya tenemos”.

Aún con todo, en Obrador Castellano asumen que “se perderá dinero”. En concreto, las pérdidas debidas al cierre de la hostelería supondrán cerca de un 40%. En Laguna, sin ir más lejos, son 25 los bares o restaurantes a los que suelen abastecer. Por otro lado, también ha caído la venta a diario al público, debido a que la gente estos días “va a los supermercados y aprovecha para hacer todas sus compras a la vez”. A consecuencia de ello, la producción ha bajado de 2.200 a 1.200 kilos a diario, ya que se devuelven barras de los 250 puntos de distribución de que disponen. La venta en sus cuatro despachos propios, eso sí, les permite capear la situación.

“Este mes lucharemos por sacar adelante los sueldos de todos, arriesgando el nuestro propio, puesto que casi seguro que los propietarios no vamos a cobrar”, señalan desde Obrador Castellano, donde afirman también que “se está intentando dar vacaciones a los empleados estas semanas para poder subsistir”. El ahorro es otra de las claves que ha servido de ayuda a Obrador Castellano, y es que, por suerte, la empresa cuenta con remanente de los años de bonanza. “Una empresa es como una casa familiar, siempre hay que tener colchón por los imprevistos, para cuando vienen mal dadas”, señala.

Medidas higiénicas de seguridad

Desde el comienzo de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, la Asociación Provincial de Fabricantes y Expendedores de Pan y la Federación de Panaderos de Castilla y León ha transmitido normas de seguridad para garantizar la correcta distribución del producto, evitando riesgos innecesarios. Entre ellos, Obrador Castellano ha dispuesto a sus despachos de unos paneles para salvaguardar la distancia entre el cliente y el género. Asimismo, sus empleados trabajan extremando las medidas de higiene, con guantes y mascarillas incluso en los puntos de venta, y desinfectando cuidadosamente sus tiendas, vehículos y hornos, incluso aunque las altas temperaturas a las que se somete el pan hacen imposible que pueda portar el virus.

La calidad, elemento diferenciador

Ante la afluencia de los vecinos a los supermercados, Obrador Castellano sigue incidiendo en la calidad ofrecida por sus productos, cuyo secreto está en la calidad de la harina y su elaboración tradicional. En sus tres despachos de Laguna de Duero (Polígono Los Barreros, Calle Pensamiento y Avenida Prado Boyal) continuará ofreciendo su producto frente al pan congelado de las grandes superficies con un único objetivo: salvar el barco en el que reman, desde cada madrugada, cerca de cuarenta convecinos.