Fecha: 17 julio, 2016

Entrevistamos a la lagunera Irene Crespo, cantante y guitarrista de Erizo Sibarita, una formación de pop rock que se abre camino en el panorama vallisoletano y encara una potente gira de verano

Comenzaron a hacer música como hobby, actuando en bares para pagarse su propio equipo. Convertirse en ganadoras de un concurso les hizo echar más ganas a un proyecto que, tan solo tres años después, les ha llevado a compartir escenario con Amaral y a llenar el auditorio Miguel Delibes. Irene Crespo, María Mato, Raquel Capellán y Silvia Arpa forman ‘Erizo Sibarita’, vienen pisando fuerte y suenan así.

¿Cómo definís vuestro trabajo?

Nuestras fuentes son grupos como Izal o Vetusta Morla, Bob Dylan o Loquillo. Es un equilibrio entre la dureza del rock y la elegancia del pop pero sin quedarnos en el sonido de cualquier banda de garaje. Empezamos con mucha distorsión y ahora trabajamos mucho en programaciones, secuencias…buscamos un sonido distinto e internacional.

¿Ha sido difícil lanzar un proyecto como este?

Ha sido una apuesta personal de nuestro productor, Jesús Saludes, que desde el primer minuto ha creído más en ello que nosotras mismas. Gracias a la buena producción hemos tenido tanta repercusión en los medios. Es un proyecto muy ambicioso y sorprende a muchos que suenen así de potentes unas niñas de Valladolid a las que nadie conocía…

De momento, habéis lanzado tres singles…

Hemos grabado ‘Vigésimo amanecer’, ‘Salvajes’ y ‘Por la libertad’ con Marco Katier, que produce a gente grande como Bisbal. No es de nuestro estilo pero tiene unas ideas para los arreglos espectaculares. También viajamos al sur a grabar el videoclip y el álbum lo completaremos antes de septiembre, viajando a Holanda para hacer la remasterización.

Vuestro acto de presentación en el Miguel Delibes supuso un antes y un después…

Pensábamos hacer algo modesto, pero nos vinimos arriba y lo hicimos a lo grande. La respuesta fue tremenda, agotando entradas la semana antes. Tuvimos colaboraciones de lujo: Carlos Soto, José Luis Gutiérrez, Suso González…es nuestra manera de involucrar a los músicos de Valladolid que creen en este proyecto.

¿Cómo ha sido el paso de compartir escenario con Amaral?

Es un sueño hecho realidad. Amaral es el ejemplo perfecto de evolución, de que un grupo no puede estancarse, y siempre les hemos seguido. Tocar delante de 5.000 personas y con el mejor equipo de sonido que podamos imaginar es una suerte y una oportunidad. Es la inyección de adrenalina que precede a nuestra gira de verano. Nos esperan once bolos y queremos que cuando presentemos el disco al final de verano nuestros temas ya estén consolidados.

¿Véis difícil encontrar vuestro espacio en el panorama actual?

Por suerte la música está renaciendo, hay muchísimo movimiento, pero es muy difícil pretender meterte en el top de los festivales; nuestro objetivo es ir poco a poco y, de momento, conquistar Valladolid. Aunque sea muy fácil decirlo, no pensamos vendernos, y tenemos la suerte de que nuestro productor nos entiende bien y remamos en la misma dirección: nadie va a pedirnos que hagamos algo que no sea lo nuestro. Todo está por ver, de momento dedicarnos a esto al 100% es difícil, no podemos tirarnos a la piscina sin saber si hay agua.

¿Qué reivindicáis para que el músico de a pie tenga futuro?

Es complicado. Hay gente que vale muchísimo y no llega a nada: la música no es solo la música, sino la imagen, los contactos y la manera de moverse. Este es un mundo caro para quien lo produce. Hay que valorarse y no puede ser que pretendan que toquemos gratis. Lo importante es tocar sea donde sea y las salas grandes ya llegarán. Los Ayuntamientos deben apoyarnos más y un error común es pensar que la cultura ha de ser rentable cuando jamás va a serlo. Esto es un regalo a la sociedad, una inversión que no puede verse solo como negocio.

Fotografías: Erizo Sibarita / Sandra García Gómez