Fecha: 13 mayo, 2015

El lagunero Javier Gómez, finalista de la prueba africana Titán Desert, dona más de 400 kilos en alimentos no perecederos a la Asamblea Local de Cruz Roja gracias al esfuerzo de patrocinadores, familia y vecinos del municipio

La Titan Desert se ha convertido en una prueba donde los amantes de la bicicleta conjugan su amor por las dos ruedas con el carácter solidario y aventurero.  Con esas premisas Javier Gómez viajó hasta tierras africanas a finales del mes pasado  para disputar esta prueba de superación personal. Gómez, con pasado ciclista y presente solidario, nos cuenta cómo esta idea “surgió a raíz de un curso en la Cruz Roja que me permitió conocer de primera mano las necesidades que tenían. Al ser una carrera solidaria, pues ayudan al pueblo Marroquí por eso me decanté por hacer esta Titan Desert”.

Sus preparativos empezaron en agosto de 2014, y hasta la semana antes de irse llegó a recorrer hasta 8.000 kilómetros de cara a esa preparación. La prueba, que se dividía en total en 6 etapas, sobrepasaban todas ellas los 100 kilómetros de distancia. Las dos primeras transcurrieron por el Atlas marroquí, donde ascendieron puertos de más de 2.000 metros de altitud.

Las últimas se desarrollaron en el desierto, donde se encontraron con las dunas y unas elevadas temperaturas que, como el mismo Javier cuenta, “no fue fácil  de superar, pues el elevado calor nos llevaba a ingerir de 8 a 10 litros de agua por etapa”.  En total fueron 610 kilómetros hasta llegar a la línea de meta en Maadid. Atrás quedaban todos aquellos que se vieron obligados a abandonar por la deshidratación, el cansancio y la acumulación de kilómetros en las piernas.

Apoyos en el municipio

El coste de participar en esta prueba no resulta nada barato. Pese a ello, Javier nos cuenta cómo tanto las inscripciones como el viajes han corrido de su cuenta. Se muestra agradecido de “haber conseguido patrocinadores de Laguna de Duero, y sobre todo vinculados al mundo de la bicicleta, que finalmente me han llevado a conseguir en total 400 kilos de comida. La mayoría de estos alimentos son perecederos, aunque también muchas personas se han volcado en donar para los más pequeños viendo la situación en la que nos encontramos”.

Respecto a si el año que viene estará o no en la línea de salida, Javier es claro afirmando que “me gustaría repetir pero con otra persona. Este año me ha tocado competir en una categoría en solitario donde al fin y al cabo luchas tu solo contra el desierto. Yo no he llevado ni masajista ni mecánico, y el hecho de hacerlo con otro compañero también facilita esta ruta”.