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El Ayuntamiento de Laguna de Duero, junto a compañeros del Centro de Salud de la localidad, han despedido a este ilustre de la medicina, y por el que han pasado dos generaciones de laguneros

Decía Cicerón, que la historia es el testimonio de los tiempos, luz de verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y enunciadora de lo porvenir. Corría septiembre de 1985, cuando junto con Luis Vítores, María Ángeles Guzmán o Montse Blanco, entraba un joven Juan Carlos Silva Rico, más conocido como “el pediatra”. Ante ellos, el reto de una transformación sanitaria en la localidad basada en un nuevo concepto asistencial con un mayor tiempo en consulta y trabajo en equipo. Por aquel entonces Laguna de Duero contaba con 9.000 habitantes censados, en un Centro de Salud limitado a ocho consultas, instalado en un edificio muy reducido, y cuyo sótano sufría constantes inundaciones para maldición de aquel equipo médico.

Antes de recalar en Laguna de Duero, pasó un año por el Hospital Infantil de la Paz de Madrid y otros tantos de guardias en el Rio Ortega. “Si hay algo que ha marcado mi vida, ha sido ser pediatra de atención primaria en el centro de salud de la localidad” apunta Silva, lugar que ha sido su segunda casa nada menos que 34 años. Entre sus anécdotas, recuerda como al poco de llegar, tuvo que atender a la mujer del por entonces secretario del Ayuntamiento para dar a luz, en un parto cuyas contracciones se alargaron de más tras parir, para “incertidumbre de la madre y tranquilidad del padre”. A lo largo de este tiempo en el municipio,  ha sido también coordinador del centro durante ocho años bajo el mandato de Jesús Viejo, donde recuerda entre risas como, pese a esa evolución de pueblo a ciudad, “las chicas de la verbena, seguían acudiendo al Centro de Salud para cambiarse antes de su pase en la Plaza de los Lavaderos durante las fiestas patronales”.

En total han sido 40 años dedicados a la pediatría, donde empezó a ejercer una semana antes de ser padre por tercera vez, y ahora se jubila con un nieto de 2 años, que como el mismo reconoce, “le ha dado una nueva dimensión “a su vida. Junto a él, se han formado muchas médicos residentes, como es el caso de Verónica Casado, declarada “Mejor médico de atención primaria del mundo”, y actual Consejera de Sanidad.

Sobre el paso de los años, reconoce que se “ha avanzado mucho desde entonces. Es importante tenerlo en cuenta dado los tiempos de involución en los que vivimos, donde algún político se lanza a decir que los niños sanos no necesitan atención de los pediatras, o el auge del movimiento anti-vacunas. Estoy convencido de que la sanidad pública, es la mejor y la más solidaria. Por eso quiero desde mi posición defender un sistema de atención sanitario público, universal y basado en la equidad”.

Por él han pasado dos generaciones en Laguna de Duero. Dos generaciones que han reconocido el esfuerzo de este “héroe sin capa”,  que ahora se despide, pero cuyo legado es infinito. Gracias.