Entrevistamos a Teodoro San José, Policía Municipal y uno de los historiadores que más ha trabajado por mantener vivas las raíces de nuestro municipio 

Vinculado a Laguna de Duero durante toda su vida, comenzó a bucear en los archivos históricos cuando nuestro municipio ni siquiera aparecía en los mapas. Tras publicar parte de sus investigaciones en su obra ‘Amanecer histórico’, Teodoro San José reivindica la difusión de nuestra historia como clave para fortalecer nuestra cultura e identidad locales.

¿De dónde viene su vocación por la historia?

Todo comenzó en bachiller, a través de una profesora que se dedicaba a la investigación. Yo le ayudaba traduciendo legajos del archivo de Simancas. A partir de ahí empecé a recopilar documentos sobre Laguna, leyendo todo lo que había. Éramos muy pocos los que lo hacíamos, pero entre Timoteo Herrero, Julio Vallelado, Javier Palomar y yo compartíamos nuestros descubrimientos. Me molestaba que nadie supiera nada de Laguna ni aparecíamos en el mapa provincial.

¿Qué destaca de nuestro patrimonio histórico?

Hay poco que se pueda constatar a simple vista: en el Bosque Real quedan las cuadras de Carlos V y la Ermita es del siglo XIV, pero bajo el subsuelo van apareciendo cosas. Incluso al construir el Polígono de Los Alamares aparecieron restos del neolítico, de los primeros asentamientos del año 1.000 antes de Cristo. Es importante que recopilemos nuestra historia porque si no se va a perder. Si las pocas personas que investigamos no lo publicamos el día que nos vayamos nosotros se acabará absolutamente todo.

¿Fue difícil publicar su trabajo?

‘Amanecer histórico’ fue la punta del iceberg, un avance de mis investigaciones. Surgió en 1998 para demostrar que Laguna tiene gran peso histórico. Sin ir más lejos al estar en la barrera del Duero fuimos frontera con los árabes durante la reconquista, lo cual es muy relevante. En este sentido es indiscutible su valor patrimonial. Para editarlo tuve 800.000 pesetas de patrocinio, y mi idea era que fuera la primera de más publicaciones.

Hoy en día me gustaría publicar todo lo que tengo sin que nadie se lucre, solo por compartirlo. Gracias al Ateneo Socio Cultural puedo dar a conocer parte de ello, pero lo ideal es que este trabajo estuviera en bibliotecas para su consulta.

Como historiador, ¿Cómo ha vivido la transformación de Laguna en las últimas décadas?

Lo hemos cambiado todo, y la evolución ha llegado tan rápida que no nos ha dado tiempo a prepararnos. Tuvimos dos golpes: cuando llegó Torrelago -que supuso un cambio total de parámetros- y cuando superamos la barrera de los 20.000 habitantes, algo que todavía estamos pagando. Pasamos de depender de la Diputación a la Junta, convirtiéndonos en los últimos de la cola, y en ese sentido hemos perdido bastante.

Estamos en un impás en que ni somos pueblo ni somos ciudad, no queda nada del pueblo rústico que había y la gente no está arraigada. Creo que Laguna es hoy lo que era Delicias hace treinta años. Somos ciudad dormitorio y hay momentos en los que no tenemos vida. Dependemos mucho de la capital, el 80% de los laguneros viven de Valladolid, pero creo que esto cambiará y la gente terminará asentándose.

Como Policía Municipal, ¿Se han apreciado muchos cambios?

Hemos notado muchos cambios positivos: se habla poco de ello, pero Laguna es uno de los puntos con menos conflictividad y delitos de la región. Hace años que no vemos a la Guardia Civil patrullando por parejas, y eso es bastante significativo: hemos infundido tranquilidad. Sobre seguridad hay bastante desinformación y siempre prevalece lo negativo, pero vivimos en un entorno muy seguro. La proximidad a la capital hace que el ocio y sus problemáticas se trasladen allí. De momento, y con el cambio de normativa, Laguna no necesitará Policía Nacional: actualmente eso queda para municipios de más de 100.000 habitantes.