Fecha: 21 octubre, 2014

La primera triatleta de la región en ir a la competición más importante a nivel mundial finalizó la prueba con un tiempo final de 12 horas y 18 minutos. Las fuertes condiciones climatológicas y algunas complicaciones no impidieron a la lagunera llegar hasta el final

Ruth Varona ya puede decir que ha terminado la prueba más dura de su vida, el Iron Man de Hawai. Y lo ha hecho con un resultado muy aceptable pese a muchos contratiempos: lesiones sin curar, poco tiempo para recuperarse del Iron Man de Lanzarote y entrenar bien… todo eso por no mencionar las duras condiciones climáticas en una prueba «durísima fisicamente y mentalmente». 12 horas y 18 minutos han sido el tiempo total en una competición que, para muchos, es imposible siquiera terminar.

«Desde el minuto uno me dí cuenta de que estaba en el Campeonato del Mundo», afirma Varona, quien define la prueba como «durísima» y comienza contando cómo «las chicas entraban a matar en una parte de natación bastante sucia». Desde el comienzo las condiciones climatológicas venían de cara, pues el mar estaba movido con bastantes ondulaciones. A pesar de que, además, había que nadar sin neopreno, lo cual perjudicaba a la lagunera, terminó la natación en 1 hora 10 minutos. Teniendo en cuenta de que en Lanzarote, con neopreno y un mar tranquilo lo hizo en 1 hora 6 minutos, Varona terminó muy contenta con el agua.

Sin embargo lo peor estaba por llegar. El viento fue el principal protagonista a la hora de coger la bicicleta. Aparte de que el circuito estaba plagado de toboganes, el aire sopló de cara hasta el kilómetro 100, siendo en el tramo final racheado y lateral, moviendoles de lado a lado de la carretera. Creían que la vuelta iba a ser favorable, pero el aire cambió y desde Hawi hasta Kona «fue un infierno». Tal y como cuenta Varona, el viento pillaba en bajada. «En ese momento di gracias a no haber ido con cabra, pues me encontré con varias chicas caidas en el suelo. Bajábamos a más de 60 kilómetros por hora y era muy difícil controlar la bici. Me pasé varias veces al carril contrario y fue un rato muy complicado, con mucho estrés. Además la humedad era altísima y llegamos a alcanzar los 39 grados durante media carrera. No había manera de refrescarse», cuenta la triatleta, quien terminó la bici en 6 horas 39 minutos.

Cuando bajó a correr apenas podía andar, pues estaba «muy cargada de piernas», pero ya sabía que lo peor había pasado. Le esperaba una carrera a pie también muy dura, con bastante desnivel. «Había que seguir refrescandose porque el cuerpo tenía mucha temperatura», cuenta la lagunera. Avanzado el tramo esta empezó a sufrir fuertes molestias intestinales debido al frío del agua que les daban. «Me tocó hacer dos paradas, la última de 4 minutos, lo que me dejó fuera de la carrera del todo, me rompió el ritmo y solo me quedaba en la cabeza acabar como fuera». A pesar del miedo a quedarse sin fuerzas y no poder terminar Ruth Varona se repuso y llegó hasta la meta. «A falta de dos kilómetros me emocioné tanto que rompí a llorar, pero casi no podía respirar así que tuve que tranquilizarme para terminar la prueba», cuenta. Ya en la recta final, a 400 km de la meta, Varona se encontró con su pareja, que le estaba esperando, y entonces no pudo aguantar y de nuevo se emocionó. Finalmente, acabó la maratón en 4 horas y 20 minutos.

«Disfruté muchísimo, pero sufrí como nunca», declara la triatleta, después de confesar que «fue una prueba durísima físicamente y más mentalmente». Varona afirma que «desde el Iron Man de Lanzarote ha tenido muchos contratiempos que no le han permitido entrenar como quería: lesiones sin curar, mucho trabajo, poco tiempo para recuperar o entrenar…» de modo que se muestra muy contenta con todo lo que ha conseguido. Para ella ahora lo primero es descansar y recuperarse bien de la lesión de la pierna, e intentar dedicar tiempo a todo lo que no ha hecho este año, y a toda la gente que tiene algo apartada en su vida. «¿Repetir? Ahora mismo digo que no, ni en Kona ni en ningún otro Iron Man. He estado más de un año sin vida, es muy sacrificado y exigente y hay más cosas aparte del triatlón y me he perdido muchas», asegura tajante la lagunera. «Pero lo mismo en unos años me lo vuelvo a plantear: nunca digas de ese agua no beberé», bromea.