Fecha: 31 agosto, 2016

Se acerca a su vigésimo aniversario habiéndose convertido en una de las peñas más representativas del municipio gracias a su amplia participación 

Corría el año 1997 cuando un grupo de jóvenes del municipio se juntó con el objetivo de disfrutar de las fiestas patronales de la Virgen del Villar. Con el deporte de por medio, -fueron participantes en diversos campeonatos de fiestas- denominaron a su peña ‘Proceso & Lej’ . “Parte del nombre actual fue idea de una chica de la peña. Mucha gente nos pregunta el significado del mismo durante los días de fiesta, así que este año si alguno quiere saber el porqué de este nombre, que esperen al día 7”, afirman.

De aquel germen con el que comenzó la agrupación –fueron hasta 32 miembros- con el paso de los años sus integrantes se han visto reducidos a 11, consecuencia de “cambios de residencia o porque los años van definiendo los grupos“, como ellos mismos afirman. De los primeros años de vida de Proceso & Lej recuerdan cómo “intentaban disfrutar de todas las actividades de las fiestas, ferias, vaquillas, discomovidas, verbenas… pero como pasa a esas edades te centrabas más en la noche”. “Con los años, se gana experiencia en organizar la peña y cada vez va siendo más completa, eso ayuda a poder disfrutar mucho más las fiestas” afirman.

A lo largo de estos años han sido múltiples las ubicaciones de su peña: varias casetas, locales, o como en la actualidad, una casa molinera que alquilan durante todo el año. Su actividad, por lo tanto, no se centra en los cinco días de fiesta, ya que este grupo de amigos también se junta en diversas ocasiones para cenar, jugar a las cartas o realizar concursos de comida, algo que, como ellos indican, “ayuda a que la sensación de pertenencia a la peña sea constante, no solo los días de fiestas”.

En la actualidad reconocen cómo hacen “más vida de día que de noche. Nos gusta salir al vermut por la mañana, organizar comidas en la peña o ir a los toros todas las tardes, con tu merienda, tu bebida…”. Si algo tiene de especial esta peña, es que durante la feria taurina, uno de los días, y juntándose con más amigos de otras peñas, preparan un bocadillo gigante que llevan a la plaza, compartiéndolo con todo aquel que se acerca.

Como agrupación con solera, reconocen que “la esencia de las fiestas Virgen del Villar son las peñas. Salir a la calle y ver a todo el mundo, niños, jóvenes y mayores con su vestimenta de peñista es lo que mantiene vivo al pueblo esos días, y es lo que nunca hay que perder”, afirman. “Antes las peñas se repartían por todo el pueblo y prácticamente te pasas los días por la calle de peña en peña, en todos los sitios veías gente, ahora eso se ha perdido y es algo que habría que intentar recuperar”, concluyen.