Fecha: 9 diciembre, 2014

Empezó en el programa ‘Un, dos tres..’ y pronto fue conocido por su famoso número de la silla. Estudiante de Filosofía y Arte Dramático, Pepe Viyuela (Logroño, 1963) ha destacado como payaso y comediante tanto en teatro como en cine, sin dejar de lado pasiones como la poesía. Recientemente ha presentado en Laguna la temporada de teatro de la Casa de las Artes, donde volverá el 13 de diciembre para presentar la obra que él mismo produce, ‘El baile’.

A pesar de tu apretada agenda, te volcaste presentando temporada en Laguna. ¿Por qué?

No vine por generosidad, sino para conocer este espacio que a su vez ha apoyado mi obra contribuyendo a abrirnos más puertas. Tan importante es subir al escenario como mantener el contacto con los amantes del teatro.

Siendo tan polifacético quizás la gente te ha encasillado como “Chema”, el tendero de Aída. ¿Cómo te lo tomas?

Me lo tomo estupendamente. Un actor debe estar especialmente contento cuando le conocen por su personaje. Que después conozcan tu nombre es algo secundario. Siempre he sido “Filemón” o “El de la silla”, y es algo de lo que estoy orgulloso.

Has hecho comedia tanto en escenarios como en televisión. ¿Qué te gusta más?

Del teatro me gusta el contacto, vivir el aquí y el ahora junto con mi público. Es mucho más vivo y tienes más control. En televisión no estás con la gente ni sabes cómo reaccionarán ante tus bromas. Acabas siendo una imagen, no tienes margen para modificar tu papel.

¿Cómo crees que entiende el público un episodio de Aída?

La serie fue creada simplemente para entretener y que fuera rentable. El pasar un buen rato ya es un buen objetivo en sí. Aída es una serie de perdedores. A partir de ahí pueden sacarse miles de conclusiones: puede ser una crítica social o bien un canto al optimismo porque estos logren ser felices juntos a pesar de todo.

¿Por qué te interesa tanto el papel de clown?

Llevo ya treinta años y me siento muy a gusto como payaso. Es un personaje que reivindica el fracaso. Todos ocultamos nuestras derrotas en el trabajo o el amor por vergüenza y miedo, pero no existe ningún triunfador absoluto. El payaso representa la dignidad del fracaso y hace de ello fiesta, risas y diversión.

Es una figura que te ha llevado al activismo como vicepresidente de Payasos Sin Fronteras…

Así es. Lo hago porque es lo que yo puedo aportar. Hay mucho que hacer y es necesario que nos apuntemos todos, no porque individualmente vayamos a cambiar grandes cosas sino porque debemos reconducir la situación global a algo más soportable.

Esta idea te llevó también a apoyar una candidatura de izquierdas en un municipio de Madrid…

Lo hice con el mismo espíritu. Quise hacer ver mi apoyo y ocupé un lugar testimonial: no tengo ni tiempo ni interés en dedicarme a la política.

¿Qué hay de tu faceta como poeta?

Tanto poesía como teatro obeceden a lo mismo: el impulso de comunicar y expresar algo. Para escribir hay que aislarse y concentrarse, pero igual que para desarrollar a un personaje para una obra.

¿Cómo ves la situación actual del teatro?

El teatro es más que entretenimiento: es una forma de mirar lo que somos, nuestras raíces, dilemas…estoy convencido de que revisarán la subida del IVA cultural porque con ello nadie gana, ni siquiera la administración. Todos queremos formar parte de una sociedad más culta. Aún con todo, el teatro jamás morirá: mientras haya un actor y un espectador seguirá existiendo.

¿Podrías hablarnos un poco de ‘El baile’?

Es la mejor función teatral de Edgar Neville, un hombre con títulos importantísimos. Ha sido una obra esencial del siglo pasado que hoy producimos humildemente y que hace muchísimo tiempo que no se puede ver en escena.

¿Qué le dirías al público lagunero para que se anime a ver tu obra el 13 de diciembre?

Les diría que esta es una oportunidad que no se puede desaprovechar. Tanto si te gusta el teatro como si no, esta comedia es una buena manera para introducirse en él. También me gustaría agradecer tanto a técnicos como a responsables del Ayuntamiento su apoyo, ya que la crisis afecta a la cultura y hemos tenido muchas adversidades.