Fecha: 12 enero, 2017

Tras formarse en Burgos y Palencia como profesor de educación física, Germán Porras se traslada a Wisconsin, donde perfecciona su inglés en el ‘North Woods International School’, un centro bilingüe con clases en castellano, al tiempo que es testigo del profundo cambio político en el corazón de Estados Unidos

Su vocación por la enseñanza y su interés por conocer nueva cultura e idioma llevaron a Germán Porras a embarcarse en una aventura llena de aprendizaje. En La Crosse le esperaba un centro educativo de nivel, una generosa familia de acogida, nuevos amigos y una oportunidad inigualable para mejorar su formación.

¿Cómo ha sido la adaptación tras tu llegada?

La acogida fue muy buena, desde el primer momento conocí gente que estuvo dispuesta a ayudarme. Es gratificante conocer a buenas personas que te acogen de forma altruista y con las que compartir tan buenos momentos.

¿Cómo es la formación en tu centro educativo?

El ‘North Woods International School’ ofrece una educación bilingüe con un nivel muy alto de castellano y profesores españoles. Es apasionante contribuir a ello, ya que la edad escolar es la apropiada para aprender de esta manera y es un error absoluto que en España no sea así. Deberíamos tomar como referencia la educación bilingüe. Además aquí se propone el aprendizaje dinámico e interactivo, con nuevas tecnologías y recursos didácticos distintos. Hay una educación más individualizada, con clases de 14 o 15 alumnos y profesores de apoyo.

¿Qué es lo que más te ha impresionado de la vida en Estados Unidos?

La mayoría de estadounidenses tienen una visión mínima de otros países, son muy patriotas y con un pensamiento rígido. También hay que tener en cuenta las dimensiones y población: cada estado podría ser perfectamente un país europeo. Por ejemplo, Wisconsin y California comparten idioma, bandera y poco más. El inconveniente que he encontrado son los horarios que acostumbran -se levantan a las seis de la mañana y cenan a las seis de la tarde-, pero la calidad de vida es realmente buena, el lugar y sus parajes son preciosos y uno encuentra eventos de ocio de todo tipo para pasarlo realmente bien.

¿Cómo se ha vivido la campaña electoral?

Fue algo que me conmocionó. No tengo mucha conciencia política pero sí social, y nunca pensé que Trump, con sus principios y valores, pudiera ser elegido presidente. Nunca olvidaré la noche electoral: la gente optó por un silencio total. La satisfacción de unos y el miedo y la incredulidad de otros no permite hablar del tema con naturalidad.

¿Has tenido ocasión de viajar por EE UU?

Aquí el transporte público es limitado y caro, pero el precio de la gasolina es barato y cada familia dispone de varios coches. He viajado por Wisconsin y Minnesota, donde se encuentra la impactante Minneapolis. También viajé a California, que tiene gran variedad de contrastes culturales y un entorno, clima y playas que lo hacen el mejor lugar que he podido conocer. Me queda por ver Chicago, Nueva York y Miami, donde tengo familia. Son tantos los lugares a los que quiero ir…

¿Cómo te planteas tu futuro a tu regreso?

Resulta muy complicado obtener el visado aquí, y con Trump será imposible (ríe), así que seguiré formándome y pienso obtener las máximas titulaciones de inglés posibles para encontrar trabajo en mi profesión. La situación actual es difícil, pero con el inglés las posibilidades son mayores, ya que se están creando líneas educativas dirigidas a la educación bilingüe, lo cual considero positivo y esencial.

¿Recomendarías vivir la experiencia en EE UU?

Se lo recomiendo tanto a educadores como a todo el que quiera viajar y conocer un estilo de vida, unos valores y una cultura totalmente distinta y opuesta con la que aprender y realizarte como persona.