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Eduardo Rubio es un apasionado de la cultura japonesa, país donde reside actualmente gracias a los Estudios de Asia Oriental que cursa en la Universidad de Salamanca, donde le propusieron una estancia de un año en Kyoto para mejorar el conocimiento del idioma.

Despues de tres años cursando el grado de Estudios de Asia Oriental en la Universidad de Salamanca, a Eduardo Rubio se le planteó la posibilidad de vivir un año en Kyoto con el objetivo de mejorar su idioma y experimentar uno de los sueños de su vida, vivir en Japón.

En tu caso siempre te has sentido atraído por la cultura japonesa, ¿Cuándo empezaste a estudiar japonés estando en España y por qué te sentiste atraído por este idioma y cultura tan concreto?

Una gran parte de la gente que conozco comenzó a estudiar japonés por influencia del anime o manga. En mi caso, aunque resulte extraño, empecé a sentir curiosidad por este idioma asiático por el programa Humor amarillo que se emitió hace quince años. Me acuerdo que sentía curiosidad por saber qué significaban aquellas letras totalmente desconocidas.

¿Cómo se planteó la posibilidad de ir a estudiar a Kyoto?

Quizá la decisión más fácil de todo el proceso fue exactamente el de subir al avión y venir a Japón a estudiar el idioma. Lo llevaba deseando desde hace tanto tiempo que para mí fue un paso natural dejar España con rumbo al país nipón consciente de los riesgos que podría acarrear este proyecto. Y la oportunidad llegó en el tercer año del grado donde me propusieron una estancia de un año en una de las múltiples universidades japonesas con las que tienen firmados convenios de colaboración. Siempre había sentido especial predilección por la región de Kansai, especialmente por Kyoto, más que por otras ciudades más bulliciosas como Tokyo u Osaka, debido a su riqueza cultural y al estar a un paso de otras ciudades importantes.

¿Cómo fue tu llegada?

Aunque venir a Japón sea un sueño hecho realidad y cada día me esfuerce más y más en conocer el idioma y la cultura, no dejo de pensar en aquellos dos primeros meses (octubre y noviembre) cuando me dí cuenta de que el nivel de idioma que poseía era en realidad muy bajo para poder comunicarme con la gente y llegué a un punto en el que me replanté si continuar o volver a España. Echando la vista atrás estoy orgulloso de todo lo que he conseguido hasta ahora y la experiencia vale, y mucho, la pena. Me sorprendió el hecho de encontrarme una ciudad muy tranquila a pesar de contar con poco menos de 1,5 millones de habitantes. las ciudades españolas deben aprender de las japonesas en temas de sostenibilidad, ya que usan mucho la bicicleta como medio de transporte.

¿Cómo es tu día a día en Kyoto?

Ahora mismo me encuentro centrado en el estudio, porque aparte de tener clases de gramática japonesa, tengo otras más específicas, como Expresión oral, Expresión escrita, Expresión lectora y Japonés para negocios, lo cual me absorbe una gran cantidad de tiempo. No quiero mentir, me gustaría labrarme un futuro en Kyoto porque es una ciudad maravillosa y muy acogedora. Comparado con Valladolid, desde un primer momento me sorprendió la cantidad de ofertas de trabajo que existen, especialmente para estudiantes.

¿Qué anécdotas te han marcado más durante tu estancia en Japón?

Quizá uno de los mayores problemas que he tenido es a la hora de hacer amigos japoneses. En Japón tienen una idea muy distinta del concepto de “amistad” que tenemos en España y esto ha sido difícil de solventar, más en los primeros meses. Por suerte ya iba precavido pero aun así me sigue sorprendiendo lo difícil que es poder crear vínculos con la gente de aquí. Por otra parte, de forma diaria me encuentro a varios grupos de trabajadores con su jefe que salen del trabajo para cenar o beber. A la hora de la despedida, tanto el jefe como los trabajadores se hacen continuas reverencias y es divertido porque observas como caminan hacia atrás y hasta que no pierden el contacto visual no dejan de hacer reverencias.

¿Qué otros lugares o ciudades has conocido?

Aparte de conocer cada rincón de Kyoto, he tenido la oportunidad de visitar ciudades como Osaka, Tokyo, Hiroshima, Ise o Sapporo.

¿Cómo te planteas tu futuro a medio y largo plazo?

Aparte de ser una persona extranjera, cuento con una discapacidad que hace que se me reduzca el número de puestos de trabajo a los que puedo optar. Eso sí, si existe la más mínima oportunidad de volver a Japón, no tendría lugar a dudas de regresar a este maravilloso país. Como en cualquier país, todo el que quiera vivir en Japón con un empleo estable debe tener un conocimiento alto de japonés.