Fecha: 4 enero, 2017

Cerca de una treintena de personas rindieron homenaje a esta vecina de 89 años del municipio, como reconocimiento a toda una vida de entrega al cuidado y enseñanza de los más pequeños

A sus 89 años de edad, Matilde García Acuña hace gala de su buena memoria, propia también de una vida donde el trabajo y su familia han ocupado buena parte de sus alegrías. En ella se trasmite la voz de la experiencia, del valor de quien ha dado todo por los demás sin esperar muchas veces nada a cambio. Hoy y tras muchos años de trabajo y entrega, a Matilde le han reconocido su labor, en un acto simbólico con buna parte de aquellos niños que “pasaron” por sus manos, en un emotivo homenaje en el Centro de Personas Mayores de la Localidad.

Con apenas 14 años empezó a trabajar en la casa de los Ruano donde estuvo 16 años. Su amor por Laguna de Duero, la llevó a trasladar aquí su residencia con 30 años, ya que anteriormente solo pisaba el municipio en época estival. Con la ayuda de su marido- que era albañil- construyeron una casa cercana al C.C. El Cascajo. Sus ganas de trabajar aún perduran, y recuerda como en aquellos años compatibilizaba hasta tres trabajos, como era el campo mañana y tarde (recogiendo guisantes, patatas, alubias etc…), y  de limpiadora en la Caja de Ahorros de Salamanca.

Por su casa han pasado buena parte de la juventud del municipio, que aprovechaban su patio para divertirse, aprender a jugar a las cartas… todo ello de manera desinteresada, ya que “Mati” abría las puertas de su casa para todo aquel que se acercaba. Ella reconoce como su alegría en este vida ha sido “el gusto por trabajar y los niños “

A su edad continúa experimentando con nuevas tareas. El bolillo se ha convertido también en otra labor, que se suma a la de seguir haciendo sus conservas o su propio jabón. Estas labores cotidianas, junto con la de la matanza o la de la repostería,   se ha ocupado de trasladárselas a todos los que la visitaban.

Para Matilde, el hecho de haber abierto las puertas de su casa y ser una persona querida en el pueblo ha sido todo un “orgullo, pues me ven por la calle y todo el mundo se para a saludarme“. Mención especial ha tenido en ella la celebración del día de “La Vieja”, donde aprovechaba para subir al entorno recreativo de Los Valles para disfrutar de esta tradición. De la que hoy en día, aún sigue siendo partícipe.

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