Entrevistamos al ganador local del XLVI Certamen de Poesía con su trabajo titulado ‘Vivir pensando’, que tras la publicación de ‘Balcones Interiores’ ya está planteando editar una segunda edición con más de 170 poemas inéditos 

Después de toda una vida dedicada a la poesía -una de las pasiones que más han alimentado su espíritu- Manuel Merino acaba de cumplir una de las metas que le quedaban. Alzarse con el premio local del XLVI Certamen de Poesía le ha llenado de satisfacción hasta el punto de considerar el reconocimiento “el mejor regalo que me pueden hacer con 88 años”. Era la segunda vez que se presentaba al concurso, y lo hacía con la experiencia convertida en versos tras la edición de su primer libro, ‘Balcones Interiores’.

Tras mostrar su sorpresa, se siente con ganas de publicar otros 170 poemas, que esta vez compondrán una edición más intimista e incluirá los versos premiados de ‘Vivir Pensando’. Si desde siempre su poesía ha abordado la temática del paso del tiempo, la soledad, el amor o el existencialismo, Manuel Merino afirma que la pérdida de su mujer ha influido en su trabajo durante los últimos años, plasmando sentimientos “más sencillos y cercanos”. “Siempre escribo todo lo que pienso”, declara este poeta tras considerarse anárquico en lo que respecta a la métrica de sus trabajos.

Su familia le apoya en su hacer artístico sin condiciones. Empezando por su sobrino, Francesc Villaroya, que también es poeta, y destacando su nieta de siete años, “la que más me anima a seguir escribiendo”. Lo hace también en prosa, recreando conversaciones cotidianas sobre la vida y adentrándose en la sátira. Escritor comprometido y sin tapujos, Manuel Merino echa mano de otra metáfora cuando afirma que “aunque haya entrado en los caminos del olvido, la poesía me sirve como estímulo para seguir ejércitando mi cerebro”.