Fecha: 16 mayo, 2016

El portavoz del PP, Luis Minguela, asegura que será exigente en el control y la supervisión ante “un gobierno que improvisa y se precipita”

El balance del PP tras los diez primeros meses de legislatura es negativo. “No existe ninguna gestión, ha pasado el tiempo con una absoluta apatía”, afirma Luis Minguela, quien añade que “los nervios, la precipitación y la falta de compromiso están marcando estos meses”. Según el portavoz popular, “han hecho que nos anulasen el PGOU, que los trabajadores públicos estén muy molestos y que el desorden sea evidente”.

En cuanto al superávit de casi dos millones de euros, los populares lo valoran como un dato positivo, y apelan a su compromiso con la contención del gasto durante su mandato y al esfuerzo de los vecinos para hacerlo posible. “El año que viene con este descontrol las cifras serán muy diferentes”, apunta Minguela, quien considera que “los presupuestos cada vez tienen un cambio y una idea” y considera que inversiones como el arreglo de las piscinas son “parches”. En este sentido, Minguela cree que el remanente debe dedicarse a “inversiones financieramente sostenibles”, como el arreglo de la red de fibrocemento, la red de saneamiento y abastecimiento, la ETAP o las calles del municipio. “No nos podemos olvidar que además de arreglar las instalaciones deportivas viejas hay que proyectar y ejecutar nuevas, como el nuevo polideportivo”, apunta.

Dadas las circunstancias, el PP planteará alegaciones a la totalidad de los presupuestos, aunque están negociando con el resto de grupos “para intentar consensuar una propuesta en común”. “Administrativamente están convirtiendo el Ayuntamiento en un campo de batalla”, señala Minguela, quien afirma “haber tendido la mano innumerables veces esperando a que el equipo de gobierno se aclare con los borradores”.

En relación a la oferta para la compra del patrimonio de Prado Boyal, Minguela afirma que “visto el informe de los técnicos es una auténtica improvisación que pone en riesgo el patrimonio de los vecinos y el futuro del municipio”. Mientras, desde el PP se insta al gobierno “a dialogar y no imponer, negociar y llegar a acuerdos” con el personal municipal para evitar “una política del silencio y la pasividad”. “Hay que ser serios en la gestión para evitar que los vecinos se vean perjudicados”, añaden.

Tras señalar que la nulidad del PGOU podrá tener “consecuencias económicas, jurídicas y un claro perjuicio a los vecinos por la falta de tramitación de licencias”, los populares acusan al PSOE de subir impuestos a través del nuevo sistema fiscal para aumentar el gasto. “La subida del IBI es desproporcionada, doblan la recaudación que se tenía por la tasa de basura”, afirman. En cuanto a sus alternativas, apuestan por “un municipio limpio, con calidad de vida y desarrollo económico y social”. “Vamos a seguir exigentes en el control y supervisión de todos los asuntos, pues la sensación es muy mala y el futuro incierto”, afirma Minguela.