Fecha: 10 mayo, 2017

Tras formarse en las Escuelas de Circo de Lyon y Toulouse, Miguel Gigosos ha lanzado Möbius, un espectáculo en solitario que representará este mes en el Festival Internacional de TAC de Valladolid.

Tuvo su ‘flechazo’ con los malabares en 2006, a consecuencia de una lesión que le impedía patinar. Desde entonces, su creatividad, energía y rebeldía encontraron un nuevo recipiente que mostraba, además, una salida profesional en el horizonte. Los días 25 y 26 de mayo, Miguel Gigosos vuelve a Valladolid para presentar su último gran proyecto en solitario.

Tras descubrir esta pasión, ¿Cómo fue tu decisión de marcharte a Francia para formarte?

Justo cuando descubrí este mundo se empezó el taller de circo en Laguna en el que participé durante tres años. ¡Algo rarísimo en España en esa época! Fue precisamente aquí donde, tras ver un espectáculo de teatro de calle, me dí cuenta de que por ahí podrían ir los tiros. Entonces llegó un momento en que tenía la necesidad vital de aprender más cosas, tenía que irme fuera y sumergirme en un contexto lo mas enriquecedor posible. Por supuesto el ser profesional era una meta, pero lo que necesitaba, de manera imperativa, era formación.

Jamás he necesitado crecer tanto en tan poco tiempo como cuando llegué a Francia. Tuve que dejar atrás una manera de pensar y dejar surgir nuevas herramientas para guiar mis convicciones y mi pasión. Aparte de ir a la Universidad, me metía entre 5 y 10 horas de entrenamiento al día. Aunque disfruté y me esforcé mucho, fue un periodo lleno de miedo y dudas.

¿Cómo es la formación en una escuela de circo?

Focalicé mi interés en escuelas que diesen tanta prioridad al desarrollo personal artístico como al técnico. Las de Lyon y Toulouse correspondían a ese criterio. Allí hay ocho horas diarias de clases. Mezclando las dos escuelas he cursado: teatro, malabares, danza, acrobacia, parada de manos, taller de búsqueda, preparación física, portes acrobáticos, yoga, danza clásica, escritura, música y, por supuesto, las presentaciones públicas.

Mi paso por las escuelas me ha ayudado a aceptar y conocer mi cuerpo y mi manera de moverme. Desarrollar mis tendencias y mi manera de pensar para crear con ello una marca personal. Me siento más capaz, como persona, de afrontar lo que me echen. Me divierto mucho en escena y puedo utilizar cualquiera de mis recursos para sacar adelante una propuesta escénica.

¿Tienen una perspectiva más abierta en Francia en cuanto a las Artes Escénicas?

Para empezar, son conscientes de la gran cantidad de dinero que puede mover la cultura, además de que forma parte de una trayectoria y una riqueza cultural asentada. En España siento un miedo terrible. En el público, hay miedo a abrirse a cosas nuevas, a arriesgarse a ir un teatro y de que tal vez la pieza no le haga reír desde el minuto uno. Aunque, por mi experiencia, la gente luego agradece las propuestas nuevas, es como saltar al agua fría, siempre cuesta. Por parte de los programadores, es muy difícil salir de las recetas que se sabe que funcionan, necesitan llenar las salas porque les piden cuentas. Los artistas, dado que la financiación para la creación es prácticamente inexistente, tienen que acertar a la primera o se arriesgan a no recoger ningún fruto de su trabajo. Una vez más, lo mas sencillo es ir a lo fácil.

En el extremo opuesto, en Francia puede pasar exactamente lo contrario. Hay dinero para la creación, y ¡vaya que si lo hay! (aunque no esté justamente repartido). Bastantes compañías se pueden permitir el lujo de crear espectáculos muy experimentales, y aunque luego no consigan moverlos al menos habrán cobrado por su trabajo durante la creación. Parece que el discurso con el que llenarse la boca es mas importante que el promover una cultura accesible para todos. La situación en España está evolucionando poco a poco gracias a algunos valientes y espero que siga por ese camino.

¿Qué significan para ti los malabares?

A mi lo que me gusta es jugar con el objeto: tengo un objetivo y unas condiciones; lanzo y el objeto ya no me pertenece, solo puedo adaptarme y, al final, llego a un resultado. Este resultado puede ser lo que yo quería o puede no serlo. Ambas son oportunidades para aprender. He aquí una gran lección. Considero una suerte haber encontrado algo que me permite canalizar mi energía y mis ideas. Me puedo inventar lo que me de la gana y puede ser tanto físico y trepidante como sutil y delicado. Me invento mis reglas y las puedo romper yo mismo. Esto me permite sorprenderme permanentemente y tener la certeza de que mi mundo se construye poco a poco.
¿En qué consiste tu último trabajo, Möbius?

Las ganas de explorar y de construir con el fruto de mi trayectoria me han llevado a ello: Hay que ser un poco loco y un poco ingenuo para lanzarse a por un proyecto en solitario justo después de terminar la escuela. Yo no lo sabía y soy muy cabezota. Este proyecto ha significado para mi el salto profesional a lo bruto, una ocasión de conocer el complicadísimo mundo de la creación en Francia siendo líder de un proyecto.Por otro lado ha sido una oportunidad para aprender. Hacer malabares no basta para hacer un espectáculo largo.

La participación de mi maestro, Iris, ha sido increíble. He aprendido mucho gracias a él y me ha ayudado a sacar cosas que yo solo no habría podido. Ahora me conozco mejor, he superado muchos miedos, he mejorado como malabarista y como intérprete y… ¡Tengo un espectáculo hecho a medida!

¿Qué significa para ti traer el espectáculo a España?

Tengo muchas ganas de compartir lo aprendido fuera y ofrecer una manera diferente de hacer las cosas. El festival de Valladolid y la riqueza cultural que implica no son cuestión de suerte: es el fruto del trabajo de gente que ha depositado su pasión en ello. El darse cuenta de que no estamos a la merced de la suerte sino de la voluntad y el entusiasmo sería un buen primer reto a superar en España. Para este campo artístico y en general. Quien venga a ver Möbius se va a encontrar con un momento único y especial. Prometo que habrá más de un prejuicio que se caerá por los suelos y pasaremos un rato genial.

¿Qué metas y retos te quedan por cumplir? ¿Seguirás tu carrera en Francia?

Mi prioridad profesional ahora es mover y desarrollar Möbius. Tengo muchísimas ganas de meterme en nuevas pistas con los malabares, sacarle más partido al cuerpo que me ha tocado. Explorar y explorar. Tengo dos proyectos asomándose, uno de ellos con otro lagunero, pero por ahora no diré más.

Por el momento mi carrera continuará en Francia, aún no he terminado de aprender todo lo que puedo aprender y, en tema de circo de creación, es el patio de los grandes.
De todas formas, Möbius cabe un una maleta; es un espectáculo ligero técnicamente y lo puedo mover por donde quiera (y me quieran) con bastante facilidad. ¿He dicho ya que quiero explorar y desarrollar cosas nuevas?