Fecha: 5 marzo, 2015

Francisco Asprilla, luchador profesional de Jiu-Jitsu, imparte en Valladolid clases de BJJ y MMA, artes marciales de contacto con cada vez más adeptos y competidores

Empezó siendo el proyecto personal de un brasileño y acabó convirtiéndose en un grupo compuesto por amantes incondicionales de las artes marciales y expandido por ciudades como Burgos, Benavente, Zamora y Valladolid y. Hablamos del Peposo Fight Team, escuela de BJJ y MMA (Brazilian Jiu Jitsu y Artes Marciales Mixtas) que amplía hoy sus bases en la capital vallisoletana con un nuevo centro de entrenamiento.

“Llevábamos tiempo trabajando, surgió la oportunidad de abrir campo y desde entonces no paramos de crecer”, afirma Francisco Asprilla, el nuevo instructor y luchador profesional de la escuela en Valladolid, que cuenta con cuatro años de experiencia dando clases en los tatamis. “Impartimos una combinación de diversas técnicas con derribos, proyecciones, golpeo y control del oponente, trabajando el físico y la flexibilidad pero también la rapidez mental a la hora de reaccionar”, cuenta el profesor, destacando que “las MMA, lejos de ser violentas, despiertan la superación, la confianza en uno mismo, la humildad y el respeto al oponente”.

Asprilla combina su vida profesional en competiciones con la docencia de sus alumnos. Con sus 63 kilos de peso no se pone límites para lanzarse en categorías superiores, habiendo logrado victorias incluso a nivel internacional. A sus entrenamientos acuden tanto potenciales competidores como alumnos que solo buscan entrenar y pasar un buen rato. “Entre todos nos ayudamos y somos, más que un grupo, una gran familia”. Cada entreno empieza con calentamiento y estiramiento, dando paso a drills (ejercicios funcionales), técnica y combate donde aplicarla a situaciones reales junto a los compañeros. Los horarios son flexibles, por la mañana y por la tarde.

“Mi consejo es que quien se lo esté pensando se lance a practicar este deporte. No hace falta tener un físico perfecto ni una edad concreta, todos somos aprendices y a la vez maestros, y con nosotros el buen ambiente y el desarrollo personal están garantizados”, afirma Asprilla.