La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción ha acogido este martes a un centenar de personas para llevar a cabo la principal celebración religiosa de las patronales, este año sin procesión ni subasta

En medio del ambiente atípico que está marcando las fechas que deberían corresponder a las fiestas patronales, la principal celebración religiosa en honor a la Virgen del Villar ha estado este año marcada por la limitación de aforo y las medidas anticovid. La solemne misa que cada año tiene lugar el 8 de septiembre, a mediodía, en la Ermita, se ha celebrado en esta ocasión en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, a fin de poder albergar a un mayor número de personas.

En concreto han sido un centenar de laguneros quienes han podido acceder al templo lagunero, que ha llegado al aforo completo, incluso quedándose algunas personas fuera del recinto. Esta cifra ha obedecido a las normas marcadas desde la Junta de Castilla y León a la hora de celebrar actos religiosos con las correspondientes medidas de distancia social. Las autoridades municipales han estado presente un año más, con el alcalde, Román Rodríguez, a la cabeza, en una celebración en la que ha estado presente la talla de la Virgen del Villar, trasladada desde la Ermita, pero que sin embargo ha prescindido de la tradicional procesión y subasta.

Tampoco las habituales actuaciones musicales han podido amenizar la celebración, mientras que este miércoles, también a las 12:00 horas, sí se celebrará la solemne misa en la Ermita de Nuestra Señora del Villar, en este caso con un aforo limitado a las 54 personas.