Fecha: 8 diciembre, 2015

La ingeniera, que está especializada en mecánica de estructuras y construcciones industriales, ha sido premiada por un proyecto que busca nuevos fluidos que permitan mejorar la eficiencia energética

María E. Mondéjar, exalumna de Ingeniería Industrial en la Universidad de Valladolid y vecina, desde sus inicios, del municipio de Laguna de Duero, donde comenzó sus estudios, ha recibido uno de los premios ‘Talentos Verdes 2015’ que concede el Ministerio de Educación e Investigación alemán, por un proyecto que busca nuevos fluidos que permitan mejorar la eficiencia energética y sean más sostenibles a los actuales en la tecnología ciclo Rankine orgánico.

Esta tecnología aprovecha el calor desechado en los procesos industriales o de distintos medios de transporte para producir electricidad. Actualmente, María E.Mondéjar trabaja como investigadora postdoctoral en la Technical University of Denmark en un proyecto de investigación, englobado dentro del proyecto que ha propuesto la candidatura al premio Green Talents.

Actualmente hay un gran interés por producir energía eléctrica a partir de fuentes renovables y otras fuentes de energía no convencionales, una de las cuales es el calor desechado en los procesos industriales o los medios de transporte. Se estima, por ejemplo, que un barco de contenedores desecha alrededor del 50-60% de la energía del combustible que se utiliza, en forma de gases a través de chimeneas o de corrientes de agua caliente, y aprovechar esta energía puede reducir las emisiones de CO2. En su proyecto María E.Mondejar investiga la tecnología conocida como ciclo de Rankine organico, que permite generar electricidad a partir de fuentes de energía a baja temperatura.

Esta tecnología utiliza fluidos orgánicos, similares a los refrigerantes utilizados en bombas de calor. El problema deriva en el que el uso de estos fluidos orgánicos va a ser prohibido o restringido en un corto o medio plazo debido a su potencial para generar efecto invernadero (Regulación Europea sobre gases fluorados) o dañar la capa de ozono (Protocolo de Montreal). El objetivo es investigar sobre nuevos fluidos que permitan mejorar la eficiencia de esta tecnología, a la vez que sean más sostenibles de modo que puedan utilizarse en un futuro próximo como sustitutos de los actuales fluidos. Los resultados también tendrían su aplicación en el campo de la refrigeración doméstica e industrial.