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Con motivo de la conmemoración de los quince años de historia del evento, la Plaza de los Lavaderos acogerá este sábado una edición especial que contará con la actuación de los grupos de danzas La Ermita y El Cimborrio de San Lorenzo del Escorial

Las Jornadas tradicionales de la Matanza de Laguna de Duero celebran este sábado 16 de marzo sus quince años de historia, y lo harán con un encuentro muy especial en el que, además de degustarse las típicas jijas y el vino, el público podrá disfrutar de las actuaciones del grupo de danzas La Ermita y El Cimborrio de San Lorenzo del Escorial. La cita, que arrancará a partir de las 12:00 horas, volverá a servir para poner de relieve la tradición folclórica y gastronómica, y con motivo de la efeméride y para que los visitantes puedan tener un recuerdo del aniversario, en el puesto de artesanía se incluirán nuevos productos artesanales, y con la compra de uno de ellos se van a regalar un marcapáginas conmemorativo.

Tal y como ha dado a conocer la Asociación Cultural La Ermita a Laguna al Día, el nacimiento de las Jornadas de la Matanza se remonta a febrero del año 2004, cuando por primera vez se decidió fijar una fecha para su celebración dentro del período de cuaresma, y particularmente se marcó en el calendario el fin de semana siguiente a Carnavales. “La matanza se realizaba en los meses más fríos del año, ya que ello permitía una mejor conservación de la carne y la cura de los embutidos”, apuntan desde la asociación, cuya Junta Directiva investigó, en su momento, sobre la celebración de eventos similares en otros municipios de la comunidad. En dichos eventos esta cita gastronómica estaba unida al folclore, como sucedía en la cita que sirvió de referencia para la asociación lagunera, en la que actuó la misma, celebrada en Palazuelo de Vedija.

Durante los primeros años en que se celebraron las jornadas se realizaba la matanza completa, comprando al cerdo en el matadero y llevando a cabo todas las labores de chamuscado, limpieza y despiece, realizando posteriormente una demostración de cómo se hacían los embutidos y las morcillas, y celebrando un sorteo de jamones y lomos frescos. Por ello, las jornadas se prolongaban, en un principio, durante todo el fin de semana, desde el viernes por la tarde y hasta el domingo.

Un evento en constante evolución

Sin embargo, “la falta de sitio para llevar a cabo toda la matanza completa, los cambios legislativos en cuanto a medidas de sanidad y que la gente no disponía de lugares ni medios para curar los embutidos” propició que se modificara un poco el evento, que, sin embargo, siempre ha seguido manteniendo su esencia, con el chamuscado y limpieza del cerdo, así como la rifa de un jamón o un lote de ibéricos, así como la degustación de jijas.

Tal y como recuerdan desde la asociación, otro de los cambios que se ha producido es que, durante los primeros años, un grupo de padres integrados en la misma preparaba, durante los meses previos, una obra de teatro, la cual se representaba la tarde del sábado en el centro cívico el cascajo o la Casa de las Artes, donando el beneficio obtenido de las entradas a ONGs o Asociaciones como AFALA. Así, se llevaron a cabo obras como el ‘Testamento del tío Nacho’, ‘La plancha de la Marquesa’ o ‘El Medico a Palos’.

En cambio, cabe destacar que a pesar de que algunas cosas se han modificado o dejado de hacer se han incorporado otra nuevas, como que, desde hace unos cuatro años, se invita a un grupo infantil de diferentes puntos de la geografía española, con el fin de realizar un intercambio con nuestro grupo infantil, y que así los niños compartan experiencias con otros niños, dándoles la oportunidad de que, una vez al año, salgan fuera de la provincia de Valladolid y muestren los bailes que aprenden durante el curso.

Gran afluencia y participación

El encuentro ha ido aumentando su influencia a lo largo de los años, convirtiéndose en un evento más dentro de la agenda cultural de actividades del municipio, gracias, en parte, al apoyo del Ayuntamiento y de los distintos medios de comunicación. Desde la asociación reconocen que aunque Laguna de Duero se haya convertido en un entorno cada vez más urbano, es “necesaria la presencia de eventos que impulsen las tradiciones que se han de conservar, con el fin de seguir manteniendo esa esencia y sentimiento de pueblo”. “Este folclore son una costumbre que sirven para seguir enseñando a las nuevas generaciones cómo era la vida de antes, así como los valores de la vida en general”, apostillan desde La Ermita.

El encuentro ha contado desde hace años con la colaboración del propio Ayuntamiento, que pone a disposición de la asociación todas las infraestructuras, y se sostiene gracias a la venta de papeletas que realizan para el sorteo de un lote de ibéricos, así como la venta de productos artesanales que realizan durante las jornadas. Desde la asociación La Ermita aprovechan la celebración de esta efeméride para “agradecer a todos los vecinos que contribuyen en la compra de estos productos, así como a todos aquellos que, no siendo parte de la asociación, contribuyen de forma desinteresada, principalmente en las labores de limpieza y destazado del cerdo”. Con la vista puesta en la trayectoria de estos 15 años, invitan a todos los vecinos, de cualquier edad, a unirse a sus grupos de baile, así como a participar en las demás actividades que realizan a lo largo del año.