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Ubicada en Laguna de Duero, la empresa de confección y plisado necesita un proveedor de polipropileno para poner en marcha la producción de material sanitario

“Somos potencialmente productores en el corte y plisado y podríamos fabricar 10.000 mascarillas al día”. Los tres hermanos Virto, propietarios de Virto Industrial, hacen un llamamiento para conseguir de alguna manera un proveedor de polipropileno, el tejido que se utiliza para fabricar estos protectores sanitarios, muy requeridos desde que explotara la crisis del Covid-19, y de los que actualmente existe un importante déficit. “Estamos haciendo prototipos para nosotros, de forma interna, pero sin el material homologado lo único que podemos hacer son quitamiedos”, expone Sara Virto.

Su actividad habitual de confección, actualmente al ralentí para dar salida a los pedidos anteriores al estado de alarma, se podría complementar perfectamente con la producción de mascarillas para sanitarios. “Hemos empezado a hacerlas para nosotros, para los trabajadores, la familia y la residencia de mi abuela, pero son prototipos, sin el material homologado. Y cuando se lo hemos planteado a los hospitales, nos hemos dado cuenta de que hay déficit de ese tejido. Nosotros solo tenemos proveedores para telas de ropa”, asiente Sara Virto.

La firma, ubicada en Laguna de Duero, y que este martes ha dado el paso de dar a conocer su petición en redes sociales y medios de comunicación, ha puesto un correo electrónico para que cualquiera que sepa cómo obtener esta materia prima se pongan en contacto con ellos: info@virtoindustrial.es.

Virto pasaría así de trabajar para marcas españolas como Zara y El Corte Inglés, entre otros, al sistema sanitario. Algo que haría prácticamente de forma altruista, pues se conformaría con cubrir el coste de los trabajadores. “No tendríamos absolutamente ningún beneficio. Daríamos respuesta a una necesidad como país desde nuestros talleres, donde habitualmente hacemos plisados, bordados y cinturones”, comenta Sara Virto, quien cree estima que podrían alcanzar las 10.000 mascarillas al día si los tres pasos los hacen ellos mismos, pero si solo se encargan del corte y plisado y otra firma hace la confección, donde reconoce que “están un poco más cojos”, se podría aumentar la producción por encima de esa cifra. “Se ahorraría tiempo”, sostiene, pues la parte de confección de Virto se desarrolla de forma manual, algo que trasladado a las mascarillas supone un pespunte por los laterales para enganchar las gomas, “y que es lo más tiempo lleva”.

Conocidos del sector sanitario

La propietaria explica que su empresa es proveedora habitual del personal sanitario de los dos hospitales de Valladolid, el Clínico y el Río Hortega, que se acercan al establecimiento comercial ubicado en la calle Teresa Gil para adquirir cintas y telas, entre otros. “A raíz de ese contacto se lo propusimos y nos dijeron que estarían encantados de que fueron proveedores de mascarillas; pero no hemos conseguido el tejido homologado”, asevera.

Tras hacer este llamamiento han conseguido que se ponga en contacto con ellos la Asociación Vallisoletana de Comercio (Avadeco), primero para comprobar que no era un bulo y segundo para comprometerse a facilitar la llegada de este tejido. “No solo es que no haya mascarillas, sino que no hay tejido”, lamenta Sara, quien recuerda que cuentan con un proveedor italiano que también trabaja este tipo de material, “pero lógicamente ha cerrado”.