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Los laguneros vuelven la vista estos días a uno de los enclaves más característicos del municipio, reconocido en diversos portales por su biodiversidad y belleza

Las limitaciones impuestas para los paseos y recorridos deportivos en la fase 0,5 han llevado a gran parte de los laguneros a volver la vista a su entorno natural más cercano. Unos enclaves que, con ocasión de las circunstancias, y debido al clima primaveral, han vuelto a despertar gran interés entre los vecinos, así como múltiples referencias en redes sociales y portales web. Además de los numerosos caminos por nuestros extensos pinares o por el canal del Duero, por su cercanía y características, la acequia ha sido uno de los puntos más escogidos estos días para los paseos por los viandantes y deportistas.

El frescor del ambiente y la atmósfera natural que envuelve a esta canalización destinada al riego de cultivos es una de las claves que explican la afluencia a la misma. La zona ha sido descrita, en numerosos portales de senderismo y naturaleza, como un punto con gran biodiversidad (con aves como carboneros y petirrojos, anfibios como ranas y tritones, y una gran variedad de especies de flora como pinos, sauces, zarzamoras, madreselvas o hiedras).

114 años de historia

Para conocer los orígenes de esta canalización debemos remontarnos al año 1883, cuando dieron comienzo las obras del canal del Duero. Se pretendía, con este nuevo canal, transformar las tierras de secano al regadío, con la potenciación de la remolacha como objetivo primordial. España estaba a punto de perder sus colonias azucareras, y había que buscar alternativas ante esta potencial pérdida de abastecimiento.

En esta tesitura, años después, en 1906, entró en funcionamiento esta conducción de casi cinco kilómetros, los cuales permitirían regar unas 800 hectáreas de huerta. Rápidamente, los labradores laguneros pudieron transformar sus cultivos en hortícolas, poniendo en valor sus productos a nivel regional.

2009: Mejora del entorno y su conservación

En el año 2009, a través de la Asociación Ibérica de Municipios Ribereños del Duero, se realizó una actuación integral en esta infraestructura hídrica, la cual permitió la mejora el entorno y su conservación. Se creó una pista de carril bici y un paseo peatonal, mejorándose el estado de la senda. Se recuperó así el valor de este entorno, cuya masa arbórea sigue exigiendo, sin embargo, un minucioso mantenimiento, puesto que a menudo algunos árboles caen o se arrancan debido al paso del tiempo o a las inclemencias meteorológicas. Prueba de ello son las recientes actuaciones en las que, una vez más, han colaborado los voluntarios de protección civil.

La acequia en la memoria colectiva

El lagunero Julio Vallelado Agudo –fallecido en 2009 y conocido referente por su trabajo como reportero y juez de paz en el municipio, además de ser uno de los impulsores de las Justas Poéticas- ya dedicó en su día unas líneas a este entorno. En concreto, se refería a este lugar en los siguientes términos: “La acequia me alentó en mis padecimientos (…) Me complacía observar el agua en su caminar; oír el croar de las ranas; ver bichejos de largos y múltiples apéndices; cosquillear con su patinaje el dorso del húmedo viajero; contemplar las mañosas arañas tejiendo con sutiles filamentos cepos mosquiteros en aliviaderos y yerbajos de junto a la corriente; notar en cándidas florecillas estremecerse al vuelo errático de las libélulas, y allanarse a las afanosas libadoras del apetecible néctar; percibir el terco mosconeo de la ociosa cigarra… cada sifón, engullendo o regurgitando agua, componía sinfonía que expresaba con eufónica cantinela”.

Años después, su yerno, el lagunero Paco Trenado, también ha hecho mención, en su sitio web, a este sugerente lugar durante estos días. “Su paseo me transporta a parajes del norte de España, su naturaleza frondosa, variedad de árboles y plantas, el sonido del agua al paso por sus compuertas, ese color verde vivo de sus hojas (tostado en otoño), los reflejos del sol entre las ramas que se mueven con el aire, hacen que, nada más empezar a pasear, tengas la sensación de haber viajado a un lugar lejano”, apunta.

Lugar de inspiración de muchas obras tanto pictóricas como literarias –en gran medida galardonadas en los certámenes artísticos del municipio- la acequia seguirá siendo descrita, por su carácter inspirador, por sus paseantes. Generación tras generación, con o sin mascarilla, compartiendo las mismas sensaciones que vivieron quienes hicieron posible este entorno y quienes hoy lo disfrutan.

Fotografías: Paco Trenado (principal) y Protección Civil.