Especializado en el rabel y con una amplia colección de instrumentos tradicionales, recogió el galardón a “Los oficios del Ayer”, una profesión que lleva perfeccionando desde el año 91

Nacido en 1950 en Solosancho (Ávila), Julio Arribas es de esos vecinos de Laguna de Duero que representa como pocos ese amor a su tierra y la música. Diplomado en estudios sobre la tradición en la Universidad de Valladolid, arrancó en el mundo de la construcción de instrumentos musicales por hobby, profesión que ha perfeccionado desde hace ya cerca de 20 años.

Su amor por la música y por los sonidos tradicionales, llevaron a Julio a especializarse en este campo, sobre todo en la construcción de rabeles. Calabazas, botellas de anís y otros materiales, han servido a este artista local para elaborar este tipo de instrumento tan tradicional en Castilla, algo que le ha permitido participar en ferias de artesanía, festivales y muestras de folklore, o impartiendo charlas a pequeños y jóvenes.

Julio además posee una importante colección de rabeles, junto con otros instrumentos de maderas como castañuelas, palillos castellanos, carracas, mirlitones, cascabeleras entre otros muchos utensilios. Aunque el Rabel es la debilidad de este lagunero de adopción, un instrumento músico pastoril, pequeño, de hechura como el laúd y compuesto de una, dos o tres cuerdas, que se tañen con un arco y tienen un sonido muy alto y agudo.

En este homenaje lleno de sorpresas, el momento más emotivo estuvo protagonizado por Vanesa Muela y el saxofonista José Luis Gutiérrez, que interpretaron una popular pieza ante una sala abarrotada que rindió homenaje a la música, y en especial a nuestras raíces castellanas.

“Es un orgullo ser reconocido por este premio al que considero mi pueblo. Me hace especialmente ilusión y estoy agradecido tanto al Ayuntamiento como al centro de día que hayan pensado en mí. Es muy importante seguir poniendo en valor este tipo de profesiones para poderlo trasladar a las generaciones venideras y que conozcan cómo se vivía hace años” ha subrayado el galardonado. Fruto de una casualidad llevo un día a sus manos un rabel y vio la posibilidad de elaborar el mismo uno, y desde entonces no ha parado se seguir innovando con diferentes materiales este instrumento.

El punto y final a esta gala, lo puso la banda de Música de Laguna de Duero, que deleitaron al público del Centro de Día de la localidad.