Fecha: 28 marzo, 2016

Entrevistamos al chef del municipio el Día de la Vieja y el Día de las Peñas, cuyo objetivo es aparecer en el libro Guinness de los records para que se recuerde su faceta de cocinero

Nacido en la estación de Laguna de Duero, respira la esencia del municipio por los cuatro costados. 65 años que dan buena cuenta del amor a la cocina, de una mente inquieta, y a un pueblo que hoy por hoy degusta sus tortillas, paellas y guisos en sus fechas más señaladas. Así es Jesús Martín Repiso, vecino de la localidad, y más conocido por su faceta como cocinero para grandes masas.

Su afición a la cocina le viene de naturaleza: “mi padre era un cocinillas, de pocos platos pero de gran calidad. Siguiendo los genes comencé a hacer mis pinitos, y comprobé que yo valía más para cocinar a mucha gente”, explica. Hace 30 años y fruto de su entrada en la Peña ‘La Capa’, se convirtió en el chef de esta tradicional comunidad lagunera.

Jesús no es un cocinero tradicional, ya que cualquier útil o mecanismo para sus platos es elaborado por el mismo, la mayoría de ellos a base de chapa. La joya de la corona, su paellera cortada a la mitad: “la tengo patentada, ya que no es necesario para transportarla un camión sino un simple coche con su carro, siendo capaz de dar 2.000 raciones de arroz”.

Entre sus piezas destacan varias peladoras artesanales de patatas o verduras, o hasta 7 carros, que sirven a Martín para dar comidas por toda la región, montando su cocina “nómada” allá donde contratan sus servicios.

Como todo maestro de la cocina, Jesús también tiene su particular plato estrella, y es la paella. “Coincido con muchos cocineros en que la paella es el plato más difícil de hacer, ya que cuando lo arrancas no puedes parar, pendiente de él para que no se pase”. En épocas estivales, este lagunero cuenta cómo llegó a hacer hasta 121 paellas. Entre sus comensales, buena parte de la región de Castilla y León, Valladolid y provincia, y Madrid. De este último guarda muy buen recuerdo tras perderse en la “marabunta de la capital”.

Cocinar en Laguna y para sus gentes, según Martín, es “todo un orgullo. Recuerdo cómo al principio se me ponían los pelos de punta, y ahora ese miedo se transforma en cuidado para que todo salga perfecto”. Este año repetirá en el Día de la Vieja, con su tradicional tortilla de 800 raciones: “Me gustaría hacerla más grande. Esta tiene un diámetro de 1,60 metros, y hacerla para 1.000 raciones sería todo un objetivo personal, pero si no se consume es una pena”.

Entre sus proyectos está el de apuntarse al récord Guinness, bien a través de una gran comida o un gran plato: “me gustaría hacer una tortilla de 3 metros de diámetro. El récord está en 2 metros y 50 centímetros, y eso son palabras mayores, todo un récord y un desafío por cumplir para una mente inquieta como yo”.