Fecha: 13 noviembre, 2016

El lagunero Jae-su Lee aparca durante un año su trabajo como sexador de pollos para sumergirse en su patria de origen, donde además de estudiar coreano trabaja en un restaurante delicatessen español

Para muchos, el sexaje de pollos es un trabajo insólito. Para Jae-su Lee, su manera de ganarse la vida. Tras varios años viviendo a caballo entre Valladolid y Barcelona, el lagunero ha decidido desconectar de su rutina mudándose a su Corea originaria, donde además de perfeccionar el idioma trabaja en un restaurante español.

¿Cómo ha sido tu acogida?

La adaptación ha sido muy rápida. Además de la red de personas que conozco en Seúl, el hecho de saber el idioma me ha ayudado. El tratamiento que tienen hacia los gyopos (coreanos nacidos en el extranjero) es muy bueno. La gente siente mucha curiosidad sobre España últimamente, quieren visitarla y aprender castellano, estamos muy de moda (ríe).

¿Cómo es la Universidad en Corea?

Aunque aquí el sistema educativo es muy estricto durante secundaria y bachillerato, la Universidad es más fácil que en España. El acceso es difícil y hay gran competitividad, pero los tiempos han cambiado y hay más solidaridad entre los estudiantes. En este sistema rige la disciplina, pero esta no siempre implica efectividad ni buenos resultados. El alto nivel de exigencia viene de la imagen o el estatus social y familiar, y esa rigidez ha sido efectiva en las últimas décadas, pero hoy día sufren una grave crisis en el ámbito laboral. En ese sentido, si se comparan con España, no tienen ningún motivo de orgullo.

¿Qué más diferencias culturales percibes allí?

Seúl es una ciudad muy ajetreada, muy densa en población y donde siempre se vive muy ocupado. Es una vida muy amena con un rítmo intenso, justo lo que buscaba. En general la gente es más respetuosa a nivel social y no hay tantas esperas ni burocracia como en España. A la vez son muy dedicados y ambiciosos: hagan lo que hagan, les gusta hacerlo bien.

¿Tiene buena imagen nuestra gastronomía?

Ha crecido mucho últimamente en el mercado gracias al vino y al aceite de oliva. Corea del Sur es el tercer importador de Asia de estos productos, que están muy bien valorados. La Marca España se extiende cada día más, y la gastronomía española se consume más bien por la imagen positiva que tiene. El restaurante donde trabajo es único en Seúl -el resto son de tapas- y siempre viene gente famosa que quiere acercarse a la cultura española. Aquí pueden comer una paella o un arroz con bogavante igual que lo encontrarían en España, y con cubiertos.

¿Hasta qué punto se percibe esa tensión con Corea del Norte que difunden los medios?

En ese aspecto me llevé una sorpresa. Por mucho que salga en los medios, el ciudadano de a pie no le da importancia y hace vida normal. Las tensiones no crean ninguna incertidumbre real y hay bastante seguridad. No creo que vaya a haber cambios a corto plazo ni hay miedo a una guerra militar. La gran mayoría se muestra a favor de que nos unifiquemos.

¿Hay oportunidades laborales en Corea?

Es bastante complicado y depende de la especialidad y del dominio del coreano. La enseñanza o las ingenierías son las mejores vías para poder asentarse aquí, pero es un país difícil: están muy preparados. Con nuestra edad los coreanos aspiran a mucho más que nosotros, son emprendedores y ambiciosos, se dejan la piel para llegar al siguiente escalón.

¿Qué es lo que más echas de menos de España?

Habiendo vivido en Bilbao, en Ponferrada y en Barcelona nunca he echado de menos a los amigos y a la familia. Aquí es la primera vez que me ocurre.