Fecha: 20 marzo, 2015

 Héctor Carreras, lagunero de 26 años, cambió Brasil por Luanda, donde trabaja en una empresa energética. Diplomado en empresariales, amante de los viajes y buscador de retos, aún no ha encontrado frontera que se le resista. Después de pasar año y medio en Aracaju (Brasil), este joven lagunero dio el salto al corazón de África, donde lleva más de un año trabajando en el departamento financiero de una empresa eléctrica española.

¿Cómo fue la decisión de marcharte a un país tan distinto?

Cuando me lo propusieron lo pensé solo durante cinco minutos. No tenía nada que perder: trabajar de lo que uno estudia es bastante complicado, y conocer África, algo realmente tentador.

¿Cuáles fueron tus impresiones al llegar a Luanda?

Me imaginaba unas condiciones más difíciles, y en cambio fue una sorpresa para bien. Es cierto que la mayoría de la población vive en condiciones extremas y hay mucha corrupción. Sin ir más lejos, conducir se hace imposible: la policía hace muchos controles y mete miedo para recibir sobornos, pero todo es cuestión de adaptación y algo de psicología.

¿En qué consiste tu trabajo y por qué te necesitaban allí?

Nos dedicamos a gestionar proyectos de montaje de estaciones y transporte de energía. Contratan a extranjeros porque los perfiles profesionales que buscan no existen aquí. Apenas hay universitarios. Poco a poco esto está cambiando y se demanda a angoleños que han tenido la suerte de estudiar fuera, aunque son pocos.

¿Cómo es Luanda a efectos de precios y calidad de vida?

Últimamente esta ciudad está entre los sitios más caros del mundo para expatriados. Se piensa que al ser un país africano la vida es barata, pero los alquileres están en torno a 5000 dólares al mes. Las cosas cuestan tres veces más de lo normal. La cultura aquí es vivir al día y mañana ya veremos. Buscan satisfacción inmediata y no ven más allá. Además resuelven todo con dinero.

¿Cuál es la parte más cruda de vivir en un país que ha soportado una guerra civil de tres décadas?

Las consecuencias de este conflicto son nefastas. Todo está por hacer de nuevo. Aunque hagan inversiones no conservan nada, así que de poco sirve.

¿Transmiten los medios la realidad de África?

Son veraces pero no al 100%. Es cierto que la gente vive en condiciones infrahumanas, pero no nos muestran que otros muchos andan paseando en coches de medio millón de euros, fruto de la mala distribución de la renta y de la corrupción. El país tiene muchos recursos, pero solo explota el petróleo y depende demasiado del dólar y las importaciones.

¿A qué otros lugares has podido viajar?

Estuve en Sudáfrica visitando el parque Kruger y Ciudad del Cabo. Es un país maravilloso con paisajes tremendos y muy desarrollado salvo por los efectos del apartheid, que aún son visibles. Mi próximo destino es Namibia, en la frontera.

¿Qué es lo que más echas de menos de España?

Lo que más echo de menos es tomarme un café en un bar y tener un supermercado donde comprar a precios razonables. Aparte la vida social y el ocio, que aquí es escaso y caro.

¿Qué le dirías a cualquier joven lagunero que esté pensando en marcharse tan lejos?

Coger las maletas y lanzarse a la aventura no es nada fácil. Por ejemplo Brasil es muy proteccionista y los trámites burocráticos son complicados. Lo recomendable es buscar ofertas desde España y que te faciliten el visado.

¿Te planteas volver algún día?

Volvería solo temporalmente. Quiero continuar trabajando en el extranjero, pues hoy en día se premia. Para volver siempre hay tiempo, hay que aprovechar los años jóvenes y sin responsabilidades.