Fecha: 29 junio, 2017

La Hamburguesería Winnie, un negocio hostelero pionero en Laguna de Duero, cumple un cuarto de siglo desde que en 1992 decidiera instalarse en la Plaza de la Tomatera. El secreto de su éxito: el trato cercano al cliente y su calidad de producto

Decir Winnie es decir Laguna de Duero. Y lo es porque el crecimiento económico y poblacional del municipio está muy ligado a la historia de esta hamburguesería. El 5 de junio de 1992, María del Pilar Casado, vinculada a la hostelería desde muy joven, decidió invertir junto con su familia para crear la hamburguesería Winnie. Ubicado en la Plaza de la Tomatera, este establecimiento fue el segundo de este tipo que existía por aquel entonces en una pujante y creciente sociedad lagunera. “El primer día que abrimos tuvimos que decir que volvieran al día siguiente, porque no dábamos a basto“, explica Pilar, alma de este negocio de restauración.

Sus hijos – Silvia, Jenny, Joni y Rober -, y su marido Víctor, han supuesto un pilar importante de este negocio. Todos han sido también fiel reflejo del esfuerzo familiar por continuar sacando adelante uno de los locales de restauración más populares en el municipio y localidades cercanas. “Siempre hemos tenido mucha clientela fiel, que aparte de Laguna de Duero venían de pueblos cercanos o de Valladolid“, aclara Pilar, quien reconoce que ”la Winnie ha sido su vida y sus clientes su familia”.

El primer local, de apenas unos 42 metros cuadrados, no fue impedimento para seguir creciendo. Prueba de ello eran las colas y esperas por sentarse en alguna de sus cuatro mesas. “No esperábamos tener una apertura tan buena”, reconocen. Con la hamburguesería a pleno rendimiento, fue en el año 1997 cuando decidieron ampliar su establecimiento con un local contiguo, lo que hoy por hoy les permite sumar un total de 13 mesas, a las que en época estival se suma su servicio de terraza.

Apuntan cómo la clave que les ha hecho triunfar a lo largo de los años ha sido su fiel clientela. “Tenemos clientes que son amigos. Por aquí han pasado generaciones de jóvenes de la localidad que ahora continúan viniendo con sus hijos. Para nosotros es un agradecimiento, porque no hay nada mejor que vengan a tu negocio porque la gente haya hablado bien de ti”.

Su producto estrella siempre ha sido la hamburguesa. “Trabajamos con proveedores de primera línea, siempre ofreciendo el mismo producto ya que es lo que nos reclama nuestra clientela y que es el sinónimo de nuestro éxito como hamburguesería”.

El paso de los años les ha llevado a ir adaptando su carta a las nuevas necesidades y gustos de sus clientes. Variedad y calidad son signos distintivos de su oferta, donde recientemente han incorporado las hamburguesas de buey gourmet, que han tenido una gran acogida, gracias a que han sido los clientes los que, a través de sus aportaciones, han elaborado esta nueva oferta.

Su cocina destaca por preservar la esencia del pasado, es decir, dispone de una amplia galería donde el cliente ve de primera mano la elaboración del producto, sin perder las perspectiva del futuro, como es la renovación.

Jennifer será la encargada de coger en los próximos años la batuta de la empresa. “No pretendo cambiar nada, pues la esencia de Winnie es seguir apostando por el mismo producto de calidad y trato al cliente. Sí que me gustaría introducir nuevas cosas, como el servicio a domicilio, pero sin que esto se traduzca en aumentar el tiempo de espera”.

Actualmente esta empresa tan familiar cuenta con 8 personas, repartidas 5 en cocina y 3 camareras, que atienden tanto a los pedidos, comensales y terraza del establecimiento. Además siguen celebrando cumpleaños para niños y diferentes celebraciones.