Fecha: 8 mayo, 2015

El escritor vallisoletano presentó su última novela ‘Donde no estás’ y habló de su proceso creativo en un acto organizado por el Ateneo Socio Cultural al que acudió cerca del centenar de personas

«La literatura empieza ahí donde una pregunta necesita respuesta, donde hay secretos». Con un inicio así de enigmático arrancó este jueves el escritor Gustavo Martín Garzo su ponencia en la Casa de las Artes, donde había sido invitado por el Ateneo Socio Cultural y donde cerca del centenar de personas -entre los que destacaban alumnos del IES María Moliner- se bebían las palabras de un autor con el premio Nadal o el Nacional de Narrativa a sus espaldas.

Presentado por la escritora local Gloria Rivas como inventor de un «realismo fantástico», Martín Garzo habló de su última obra, ‘Donde no estás’, ambientada en un pueblo de tierra de campos y la cual definió como una novela de fantasmas y secretos familiares. «La imaginación no nos aleja del mundo, sino que nos permite adentrarnos en los lugares ocultos de lo real», afirmó el escritor, quien cree que es esta y el deseo de conocimiento lo que asientan las bases de la escritura.

Inspirado por la literatura religiosa -en su aspecto más filosófico- y la infantil -porque considera al adulto un superviviente de su infancia- el autor vallisoletano reconoció las dificultades a la hora de publicar su primera obra aunque animó a «vivir la vida de uno mismo con intensidad» a quien quiera convertirse en escritor. Martín Garzo confiesa que la escritura le ha ayudado a ejercer de psicólogo -y viceversa- y se muestra partidario de un proceso de creación minucioso -cada novela le lleva dos años- y de una lectura lenta, ya que cree que «leer con prisa es una profanación».

Según él, «en este mundo tan veloz y lleno de ruido cada vez queda menos hueco para la lectura», y puede que «el castellano de tierra de campos no sea muy dado a la fabulación por su carácter seco y áspero», pero lo importante es saber valorar un arte que, con encuentros como este, permanecerá en la memoria colectiva tanto como los fantasmas de sus novelas.