El último festejo del abono permitió a los novilleros lucirse ante los astados de José Luis Iniesta

Seria y exigente la novillada procedente de la dehesa extremeña, que cerró este miércoles la feria taurina lagunera. Seis novillos, en su mayor parte con cuajo y motor, pusieron a prueba a la terna formada por el malagueño Javier Orozco, el valenciano Miguelito y el madrileño Diego García. Orozco no fue capaz de dar su mejor versión con el primer novillo, aunque en el cuarto, un ejemplar castaño de gran bravura, se llevó una oreja tras ejecutar una tanda de naturales con mano derecha e izquierda, concluyendo con una certera media estocada.

Por su parte, Miguelito destacó, desde el inicio, ganándose la ovación del respetable gracias a sus muletazos de rodilla, a los que siguieron una perfecta ejecución al entrar a matar. Pese a que el público pidió las dos orejas, el valenciano tuvo que conformarse con una, para resarcirse después ante el quinto astado, con muy buen temple, llevándose la segunda oreja que le haría merecedor del triunfo.

Por otro lado, el de San Sebastián de los Reyes arrancó, en el tercero, con una actuación impecable que le convertía en valedor de las dos orejas, si bien no fue capaz de rematar la faena como conclusión en el sexto astado, que lamentablemente se le resistió a la hora de matar, con tres intentos y hasta cinco descabellos. Pese a ello, el público valoró la actuación de ambos novilleros, los cuales salieron por la puerta grande dando por zanjada una feria que mantuvo su grueso de asistentes pese a las bajas temperaturas.