Fecha: 23 mayo, 2016

El lagunero Roberto Fernández es uno de los promotores de El Secreto del Abad, una firma cervecera que cuenta ya con 2 años de vida y avanza con paso firme para conquistar el mercado de la cerveza artesanal a nivel nacional

Fue en el año 2013 cuando fruto del desempleo y por el gusto a esta bebida, Roberto Fernández, de Laguna de Duero, y Julio Ángel Ortega, decidieron introducir en Valladolid una nueva concepción de la cerveza artesanal. Guiados por su experiencia y gracias a su formación entre los mejores expertos en esta materia en Cataluña, ambos socios vieron en este producto una salida laboral que, hoy por hoy, ya les permite ser autosuficientes económicamente en su fábrica artesanal ubicada en el Centro Provincial de la Artesanía de Portillo.

Tras un primer sondeo de la inversión que debían realizar para la puesta en marcha de su fábrica, se dieron cuenta de que aquello era inviable, por ello optaron porque toda la maquinaria con la que hacen su cerveza fuera de fabricación propia: “nuestros conocimientos en el campo industrial facilitaron esta situación. Puedes hacer muchas cosas pero si sabes materializarlo sales adelante”.

La evolución como empresa va paso a paso, ya que se han centrado sobre todo en dar un producto de calidad: “creemos que las recetas que hacemos gustan a la gente, por ello queremos abarcar a un gran público. Queremos culturalizar a nuestro país sobre este producto, porque ahora de la gran cantidad de estilos de cerveza que existen, aquí en España solo se desarrolla el estilo lager, por ello queremos hacer un producto más excelente”.

La calidad del producto final les permite dar una cerveza sublime, con los mismos atributos todo el año. Esto lo consiguen gracias a los productos que utilizan para desarrollar la cerveza: de su fábrica “no sale una botella que no mantenga un estándar alto de calidad.”

El Secreto del Abad cuenta con dos tipos de Cerveza: Abadía (estilo doble belga) y Pícara (Saison). En su proceso de elaboración hasta que el producto es embotellado pasan unos 40 días; a posteriori, y dentro de su propio recipiente, se produce una segunda fermentación. Esto es gracias a la colocación de levadura, algo impensable entre las grandes marcas de cerveza, “pues ellos retiran cualquier tipo de levadura. Conseguimos una cerveza excelente también porque no necesitamos pasteurizar el producto ni tampoco filtramos el mosto quitando todo el cuerpo”, afirman.

En cuanto a su expansión, a nivel nacional e internacional, ambos socios reconocen cómo “nos compran más fuera de Valladolid que aquí. No somos profetas en nuestra tierra a la hora de consumir productos elaborados en nuestra provincia y es una asignatura pendiente que tenemos los vallisoletanos. Madrid y Barcelona son nuestros sitios de más demanda. También vendemos a Holanda bajo otra etiqueta”.

El Secreto del Abad, pese a su corta vida, ha sido reconocido con varios premios a nivel nacional. En Valladolid (premio a la mejor cervecera), terceros en la Craft Beer de Madrid (de carácter internacional) o en Irún. “Todos los artesanos de cerveza de Valladolid somos muy reconocidos más allá de nuestra provincia y eso es todo un elogio, aunque nosotros podemos considerarnos unos novatos”, apuntan.

Pese a vivir en una provincia con cinco denominaciones de origen vinícolas, consideran que son “primos hermanos“ del vino, y creen que “apostar por este producto supone una alternativa más y una innovación para el mundo de la restauración”. Uno de los puntos que echan en falta, que muchos hosteleros de la provincia y la región aún no apuestan por este tipo de bebidas premium.