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Después de 55 días caminando desde Marbella, sin transporte y sin dinero, Andrea y Pelayo cruzan el municipio en su ruta hacia Liébana. Su objetivo, conseguir fondos para proteger los Parques Naturales y crear conciencia sobre la solidaridad identitaria de los españoles de distintos territorios

Hace ya 55 días que Andrea y Pelayo dejaron atrás Marbella para emprender una aventura, a través de sus propios pasos, con el valle del Liébana como destino. 55 días sin transporte y sin dinero, y más de 1.000 kilómetros recorridos gracias, únicamente, a la solidaridad de las gentes de los pueblos que han ido atravesando. Su objetivo, crear y popularizar una ruta de peregrinaje alternativa al camino de Santiago, conseguir fondos y crear conciencia para proteger los entornos naturales que atraviesan y transmitir la identidad real de España y de su buena gente.

Los dos jóvenes, de tan solo 28 años de edad, tienen origen cántabro e italiano, y ambos han completado sus estudios -marketing y económicas- y trabajado antes de hacer un punto y aparte en sus vidas para completar el viaje que llevaban años planeando. Bajo el nombre ‘Un camino por descubrir’, este proyecto benéfico surgió en la búsqueda de un camino alternativo al camino de Santiago, el cual tiene, como destino, el pueblo de Santo Toribio de Liébana. Ubicado en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa, este enclave tiene especial significado para ambos, siendo “un punto de peregrinación gourmet” al albergar un trozo de la cruz de Cristo y ser, en esencia, “el monacato más antiguo de España”.

El reto que acompaña a esta aventura es trazar la ruta sin aceptar transporte ni dinero, nutriéndose únicamente de los víveres, el agua y el espíritu solidario de los paisanos de las tierras que han ido atravesando. “Hicimos un curso de supervivencia antes de empezar, porque íbamos a convivir en la naturaleza sin experiencia previa”, narran Andrea y Pelayo, cuya experiencia les ha supuesto “un choque personal y un cambio de valores enorme”.

“Cuando te expones a algo así inviertes tu escala de prioridades, valorando el agua y el cobijo por encima de todo”, cuentan los peregrinos, quienes pretenden, asimismo, poner de relieve la existencia de esa “España vacía” tan manida en los medios de comunicación. Así, declaran que “la despoblación rural provoca un cambio de mentalidad brutal, a veces los niños de los pueblos se nos acercan curioseando y nos da la misma impresión que si estuviéramos en África”. Sin embargo, el sentimiento que más han despertado es el de la solidaridad, y es que han encontrado todas las puertas abiertas allá donde hayan acudido.

“Queremos demostrar que existe mucha gente buena, honrada, humilde y hospitalaria en toda España, por mucho que a veces los medios de comunicación masivos nos hagan creer que hay divisiones, no importa de dónde seas o tu manera de pensar, existe mucha humanidad en todos los territorios que hemos pisado”, afirman. Entre sus anécdotas, figura la vivida recientemente en Arévalo, donde la responsable de un conocido restaurante les brindó la oportunidad de degustar su famoso cochinillo, entre otros platos, sin saber siquiera en qué consistía el proyecto.

El objetivo final de ‘Un camino por descubrir’, sin embargo, es recaudar fondos y crear conciencia para proteger los Parques Naturales de nuestro país, muchos de los cuales han atravesado en su andadura. Por ello, en su página web www.uncaminopordescubrir.com está disponible la posibilidad de hacer cualquier donación. Próximamente, el 8 de junio, está prevista su llegada a Santo Toribio de Liébana, donde les nombrarán cofrades de honor “por toda la difusión que están haciendo de este punto”.