Fecha: 27 agosto, 2016

Centenares de personas acudieron el sábado al XIV Festival Nacional de Danzas Regionales, que, organizado por el grupo local ‘La Ermita’, sirvió como punto de intercambio cultural y para continuar difundiendo las tradiciones 

Entre seguidillas, jotas y fandangos transcurrió la tarde del sábado en la plaza de los lavaderos, donde, bajo la organización del grupo local de danzas ‘La Ermita’, se celebraba un encuentro destacado en el calendario cultural de Laguna de Duero: el Festival Nacional de Danzas Regionales. En su decimocuarta edición el grupo lagunero recibía a dos conjuntos de Ciudad Real y Murcia: ‘Nuestra Señora de la Merced’ -arraigados en el municipio de Herencia- y ‘Virgen de la Purísima de la Peña El Chisquero’.

El objetivo de esta cita era, como cada año, el de disfrutar del patrimonio folclórico de otras regiones, aprender e intercambiar tendencias y estilos y continuar dando vida a la herencia cultural de la música y la danza. Desde el grupo ‘Nuestra Señora de la Merced’ se mostraban «sorprendidos por lo distintos que son desde los bailes hasta la forma de tocar las castañuelas». El grupo, que se formó hace ya 45 años, mantiene sus esperanzas en que su legado continúe, aunque afirman que «de los catorce hombres que hemos llegado a formar parte del grupo solo hemos venido dos».

Por su parte, Marina Pérez, de ‘Virgen de la Purísima de la Peña El Chisquero’, afirmaba que «a pesar del calor y del sacrificio queremos seguir difundiendo el folclore para que nada de esto se pierda, y merece la pena porque lo pasamos genial y nos acogen muy bien». El conjunto murciano, que ya había visitado Valladolid en anteriores ocasiones, mantiene intacta su indumentaria del siglo XIX y cuenta con más de treinta años sobre los escenarios. Por suerte, la mayoría de sus integrantes son jóvenes, y mantienen su máxima de que «el folclore sirve para aprender unos de otros y para hermanarse».

Desde el grupo local de danzas ‘La Ermita’, María Teresa Matías explicaba la importancia de la difusión de las tradiciones en un evento con el que se pretende rendir honor a nuestra patrona, la Virgen del Villar. «En febrero celebramos el festival infantil, que compartimos con grupos de la provincia, y con este evento pretendemos intercambiar nuestro saber hacer con otras culturas», afirmó, destacando que en Laguna de Duero «hay cantera, con niñas que comienzan a bailar a los seis años» y, sobre todo, mucha variedad en los bailes. Con sus dos indumentarias -de gala y de faena- inspiradas en modelos de finales del siglo XVIII y apoyándose en sus guitarras, raspas y castañuelas, mantienen viva la tradición en un municipio que premia este tipo de encuentros con la presencia multitudinaria de sus vecinos.