Fecha: 19 abril, 2022

La Asociación de Peñas de Laguna de Duero organiza en la Plaza de los Lavaderos la madrugada del 15 de Mayo una sesión con los DJ´s de la época de 00:00 a 03:00 horas.

“Yo también fui a Stadio (Jeesbe) y S´Copas”. Con San Pedro Regalado a la vuelta de la esquina, ya se empiezan a conocer algunos de los puntos fuertes del programa previstos para esta fiesta, que vuelve tras dos años de ausencia obligada por la covid-19. De la mano de la Asociación de Peñas de Laguna de Duero, el 15 de Mayo desde las 00:00 a las 03:00 horas tendrá lugar una sesión remember con los DJs Nacho Carnicero, Julio Cantalapiedra y Guti en la Plaza de los Lavaderos. La música que se pondrá será la referente a los años 80 y 90.

Años 70 y 80: Laguna se convierte en un referente del Ocio

Años antes de que Laguna comenzase su proceso de expansión urbanístico, se vivía en el municipio un gran ambiente a nivel social. Poco a poco, la oferta de ocio fue consolidándose a través de la apertura de bares, restaurantes, cines y discotecas hasta que el pueblo llegó a convertirse en un referente de categoría provincial, atrayendo a multitud de vecinos de otros municipios e incluso de la capital.

Uno de los primeros locales de ocio del que se tiene referencia es el Salón de baile del Señor Mariano. Ubicado en la calle Sol, ya durante los años sesenta era el punto de encuentro donde, cada domingo, los jóvenes encontraban la diversión. En medio de aquel pueblo sin calles asfaltadas, las laguneras esperaban a “que les sacasen a bailar”, mientras que ocasionalmente se proyectaban las primeras películas. El local continuó su actividad gestionado por el Señor Alberto, ‘El Guerrita’, durante los años siguientes. Los más veteranos recuerdan cómo cada fin de semana se llenaba el pueblo de militares del pinar y jóvenes de otros municipios como Viana o Boecillo.

Paralelamente se inauguró, en 1962, el Cinema TasVil, de mano de Pascual Díez Villar y Jesús Tasis Herrera -apodado ‘Chuli’-. Allí se desarrollaron durante los primeros años las Justas Poéticas, y posteriormente Jesús continuaría por su cuenta el negocio, junto a su hijo Jesús y sus hijas Esther y Begoña, convirtiéndolo en la Sala de Fiestas Jeesbe. Años más tarde sería su hijo Jesús el que tomase la responsabilidad del nuevo negocio, con sus hermanas Esther y Begoña ayudándole en la taquilla. A Jeesbe acudía la juventud llegada de toda la provincia durante unos años en los que la oferta se ampliaba con la apertura de la discoteca S’Copas. Esta, inaugurada en la Avenida de Madrid en 1976 por Gregorio Gutiérrez -por aquel entonces aún los párrocos bendecían la apertura de nuevos negocios- puso a Laguna en el mapa regional durante años, convirtiéndose en reclamo de generaciones enteras.

Al tiempo existía, también en la Avenida de Madrid, la discoteca Road-53, abriendo el abanico de opciones para los jóvenes que llegaban en autocar desde infinidad de lugares atraídos por la fama de Laguna. Con los años, la discoteca Jeesbe fue remodelada y rebautizada con el nombre de Discoteca Stadio, y posteriormente pasaría a ser la Sala Move y, por último, la Sala Factory, que incluso durante los noventa siguió ganando nombre como punto de encuentro de bandas y djs de música electrónica de calado nacional hasta su eventual cierre en el año 2009.

La hostelería ganó importancia en Laguna con la celebración contínua de bodas en el Restaurante del Club Torrelago. También tenía grandes activos con el Mesón del Duero, abierto en 1976 por Mariano San José -cuyo negocio continuó gestionado por Edmundo-, el Restaurante Hernando -hoy Mesón la Rueca- o el Pato de Oro, un activo de los más importantes dentro del municipio. Al tiempo, en verano la afluencia de gente destacaba en las piscinas de La Ponderosa, construidas por el señor Lorenzo junto al río Duero.

Por otro lado, y ante el cierre del Cinema TasVil, en 1980 se inauguró, en el local que albergaba el Salón de Baile del ‘Guerrita’ -que comunicaba la calle Sol con la calle Arrabal- el nuevo cine Medangu, que con un ambiente más moderno acogerían desde entonces la celebración de las Justas Poéticas. Este fue abierto por Teodoro Herrero Herrera junto a su familia: María Luisa, su mujer y Eduardo, Ángeles y Gustavo, sus hijos. El cine, que contó con una gran inversión, no duró demasiado tiempo ya que la cercanía con la capital favorecía que los laguneros fueran a la capital a ver los estrenos.

Los más perjudicados de su cierre fueron los niños del municipio, que solían llenar todas las sesiones de los domingos. Finalmente y tras su clausura la sala se convertiría en un supermercado y, posteriormente, en un bazar.  En definitiva, el ambiente social y los cambios de tendencia a la hora de divertirse propiciaron unos años de bonanza y una oferta envidiable en cuanto al ocio en Laguna que se vio transformada, en cambio, al llegar los años 90.