Fecha: 28 julio, 2021

El gobierno local argumenta que la «aplicación correcta» de este producto «no entraña riesgos y es necesaria para mejorar la eficiencia y evitar daños en pavimentos y tuberías», mientras que IU-Podemos apunta a la «toxicidad» de los químicos y apela a «alternativas no contaminantes»

Entre los asuntos abordados en el pleno ordinario del mes de julio del Ayuntamiento de Laguna de Duero, desarrollado este martes, estuvo la votación del acuerdo para la autorización del uso de herbicida por parte de los servicios técnicos urbanos del municipio. Este tipo de producto, que se utiliza para eliminar las malas hierbas en aceras, parques y jardines, había dejado de usarse por el personal municipal del Consistorio desde septiembre de 2015, cuando el pleno acordó cesar su uso debido al supuesto riesgo para la salud que existía detrás de algunos de sus componentes. En ese momento, en concreto, se utilizaba herbicida con glifosato.

Ya en abril de 2018 el gobierno local -formado entonces por IL y PSOE- estuvo cerca de reconsiderar la idea de utilizar el herbicida con glifosato «puntualmente en aceras y determinadas zonas fuera de peligro», debido a la alta efectividad del mismo, si bien el ejecutivo dio un paso atrás al desatarse algunas reacciones por parte de ciertas organizaciones ecologistas. En esta ocasión, la mayor parte de la corporación se ha mostrado de acuerdo en autorizar de nuevo el uso del herbicida, en este caso sin glifosato, y eso sí, con limitaciones, y solo «en zonas no transitadas, como rotondas o parcelas sin uso». Según el acuerdo, podría utilizarse también en zonas donde sí que exista tránsito de personas o animales, aunque en ese caso el tratamiento se haría «en los horarios menos transitados y con las medidas de seguridad necesarias».

El concejal de Servicios Urbanos, Avelino Álvarez, ha justificado la autorización del uso de herbicida con que «su toxicidad no es tan alarmante y no lo vamos a echar cerca del agua, ni en zonas sensibles». «Aplicándolo correctamente no hay riesgo, tiene un período de seguridad muy corto», alegó Álvarez, afirmando que «hay que poner cordura a este asunto y ser consecuentes con el gasto, el mantenimiento y la limpieza del pueblo». En este sentido, el edil subraya que el uso de este producto «es clave para evitar plagas, levantamiento de baldosas o atascos de tuberías, así como para garantizar unas labores eficientes del personal, ahorrando costes en trabajo y tiempo».

La medida salió adelante con los votos a favor de IL, PP, Ciudadanos y Vox, desde donde se señaló que «es conveniente utilizarlo, ya que sin este producto la eficacia merma mucho». Por su parte, el grupo socialista decidió abstenerse en la votación, señalando que «existen advertencias en contra de la salud, pero carecemos de información suficiente para conocer la toxicidad a corto, medio y largo plazo». «Por experiencia sabemos lo complicado que es mantener limpio el pueblo sin la utilización de estos productos», señaló el concejal socialista Francisco Barbillo, quien criticó, eso sí, la «falta de definición» en la lista de lugares donde se permitirá el uso del herbicida.

IU-Podemos se opone al uso de los herbicidas químicos

Quienes sí se opusieron frontalmente a retomar el uso del herbicida fue el grupo IU-Podemos. Su portavoz, Jesús Sáez, señaló que «deberíamos mantener el acuerdo tomado en 2015, ya que es un producto tóxico y peligroso para el Medio Ambiente». «La ciudadanía debería saber dónde se están echando productos químicos en su pueblo, esto supone volver atrás, a lo fácil y a lo cómodo», señaló Sáez.

Desde IU-Podemos abogan por «métodos no contaminantes como los manuales, mecánicos y térmicos, así como los de control biológico o, supletoriamente, el de herbicidas no sintéticos y biodegradables permitidos en la agricultura ecológica». «Recordamos que la normativa europea obliga a los estados miembros a minimizar o prohibir el uso de plaguicidas en zonas como los parques y jardines públicos, campos y áreas de recreo, áreas escolares y de juego infantil, así como en las inmediaciones de centros de asistencia sanitaria, dando prioridad al uso de productos fitosanitarios de bajo riesgo y a las medidas de control biológico», señalan.