Fecha: 2 septiembre, 2015

El espíritu lagunero ha mantenido unida a esta gran familia durante 15 años, diez de los cuales los han vivido en su célebre local de la calle Sol

Corría septiembre de 2001 cuando cerca de 60 jóvenes de diversas peñas decidieron alquilar juntos un local en la calle Miño para celebrar fiestas. Una de esas peñas era Reskoldo, aunque no sería hasta más tarde cuando comenzase a llamarse así. Tras su paso por distintos locales -como la actual guardería del edificio Juan de Austria, la antigua panadería del Carmen o la farmacia de la calle Arrabal- su nombre cobró más sentido que nunca en 2005, cuando su caseta del Cascajo fue incendiada.

Desde entonces, el número 3 de la calle Sol ha sido su hogar definitivo. Allí han vivido una década de grandes momentos y alocadas historias, algunas de ellas tampoco fáciles de explicar. Aventuras compartidas con peñas hermanas como el Vahido Permanente, La Juma de Duero o MD. Unos años irrepetibles en los que muchos han disfrutado de la hospitalidad de los reskoldos y sus ex-vecinos.

Precisamente la privilegiada ubicación de la peña en el inicio del recorrido de los encierros facilita un gran ambiente a todas horas y permite ver el arte torero de algunos de sus miembros. En definitiva, 15 años ya en los que, pese a alguna que otra dificultad, la amistad y el espíritu lagunero ha mantenido unida a esta gran familia de amigos que no dudará en ponerse su camisa a rayas el próximo 7 de septiembre para volver a disfrutar de las que, para ellos, son las mejores fiestas del mundo.