Fecha: 26 septiembre, 2016

La lavandería por excelencia de Laguna de Duero y provincia a nivel de hogar y hostelería cumple 20 años desde que, en 1996, iniciara su andadura en la calle Ramón J. Sender

Corría el año 1996 cuando, a raíz de la situación de desempleo de Ana María Díez, nacía la lavandería DIRO. Con el negocio echando a rodar, su marido, Jesús del Amo, se incorporó también a la empresa. En total han sido 20 años caracterizados por ser una empresa familiar -el nombre proviene de sus hijos Diego y Rodrigo- que ha ido creciendo con el paso del tiempo, siendo la lavandería por excelencia de la hostelería en Valladolid y provincia. Se establecieron en el municipio debido al arraigo de estos con Laguna de Duero, situación que se vio favorecida también por el importante crecimiento demográfico del pueblo por entonces.

“Empezamos sin entender mucho en la materia, nuestra única vinculación con la lavandería era mi suegra, que trabajaba en esta labor en la Diputación” apunta Jesús, que recuerda cómo comenzaron a trabajar apenas con una lavadora y con una secadora y gracias a la ayuda de su hijo Diego. La falta de labor en la tienda, ubicada desde sus orígenes en la calle Ramón J. Sender, les llevó a ampliar el negocio buscando carga de trabajo dentro de la hostelería. “Iniciamos nuestra andadura con la bodega ‘La Abuela’ y, poco a poco, fuimos haciéndonos con una importante cartera de clientes, que actualmente va desde Laguna a Valladolid y buena parte de la provincia”.

En el año 2006 la empresa hizo una fuerte inversión, estableciendo en Palencia un servicio de limpieza de recogida y entrega, que se prolongaba hasta la localidad de Peñafiel. La calle Imperial, en la capital, también fue testigo de la expansión de DIRO, aunque ambas ampliaciones fueron cerradas con el tiempo, centrando su labor en sus tres locales en Laguna de Duero.

Su trabajo también se caracteriza por el servicio de hogar, donde ofrecen limpieza de edredones, mantas, sábanas o toallas. Su tarea a lo largo de los años les ha valido para fidelizar a un gran número de clientes, aunque, como Jesús reconoce, “cerca del 95% de la producción proviene de la hostelería”. Entre sus clientes destacan buena parte de las mejores cocinas de la capital, lo que les lleva a tener una producción cercana a los 400 kilos diarios, los cuales salen adelante gracias a la labor de seis empleados. “Lo que nos diferencia de la competencia es nuestro trato personalizado, ya que en cualquier momento podemos solventarles cualquier problema”.

Con 60 años a sus espaldas, Jesús Del Amo habla de futuro, y este pasa por sus hijos: “me gustaría que tomaran el relevo dentro de la lavandería”. Pese tiempo transcurrido, afirma que “el trabajo se sigue haciendo igual que antaño, con el mismo sistema y el mismo trato al cliente”. “Nuestro éxito se debe a la constancia y a muchas horas de trabajo, pues trabajamos prácticamente de domingo a domingo”, concluye.