Fecha: 28 diciembre, 2015

La nueva tabla fiscal comenzará a aplicarse a partir de enero. PSOE e IL insisten en que se trata de un «sistema progresivo que rebaja la presión a las familias desfavorecidas», mientras que el PP mantiene que con ella «se aumenta la recaudación». El Gobierno estudia, a propuesta de IU, poner en marcha una cuenta tributaria municipal 

Con la llegada de 2016 empezará a aplicarse en Laguna de Duero el nuevo sistema fiscal municipal aprobado el pasado mes de octubre. Este lunes el Pleno se reunía de nuevo, de forma extraordinaria, para atender a las distintas alegaciones que han sido presentadas por particulares o por los grupos municipales. Tras la exposición de las distintas propuestas, la mayor parte de las mismas han sido desestimadas con los votos de PSOE, IL y Ciudadanos, que únicamente aceptó una alegación para eliminar la tasa por expedición de documentos municipales. Por otro lado, y a propuesta de IU, el gobierno estudia poner en marcha una cuenta tributaria municipal como la que existe en el Ayuntamiento de Valladolid con el objetivo de facilitar a los vecinos el pago de impuestos por plazos.

La alegación que sí fue aceptada por el equipo de gobierno y ha sido incluida en las modificaciones fiscales es una referente a las bonificaciones a familias numerosas en cuanto al IBI y a la tasa de agua. Después de haberse revisado los límites de renta a las mismas en función del número de miembros, ha quedado establecido que para acogerse a las bonificaciones las bases liquidables del IRPF de la unidad familiar no deben superar las siguientes cantidades: 35.000 euros en familias de hasta cinco miembros, 40.000 en familias de seis miembros y 45.000 en familias de siete o más miembros. Se cumplirá con ello el objetivo de beneficiar a más familias numerosas.

Desde el PP, Luis Minguela presentaba una alegación para evitar que el tipo de gravamen del IBI aumente del 0,46% al 0,54%, argumentando que «existe un superávit de 400.000 euros en el Ayuntamiento» y que «con el nuevo sistema impositivo se aumenta la recaudación». «Es una cuestión matemática, es intolerable que digan que la recaudación va a ser inferior», afirmó Minguela, quien se mostró en contra de la creación de una cuenta municipal por considerar que «en Valladolid ha sido un fracaso y ni el 1% de sus vecinos la utiliza».

En respuesta, el concejal de Hacienda, Álvaro Infante, mantenía que «han sido los técnicos los que han hecho los cálculos y han estimado que la recaudación será inferior». Tanto Infante como el teniente de alcalde, Juan José Biosca, consideran que «una cuenta municipal facilita el pago al contribuyente y en Valladolid se está incrementando el número de usuarios debido a sus ventajas».

Desde IU-Laguna en Marcha, Jesús Salamanca abogaba por ampliar los tramos de consumo en la tasa de agua -así como eximir de su pago a familias con ingresos bajos-, penalizar en el IBI a las viviendas desocupadas o replantear las tasas del cementerio por considerarlas «abusivas», a la vez que proponía la idea de la creación de la cuenta municipal.

Por otra parte, el portavoz de LSSP, Jesús Sáez, se mostraba partidario de no aumentar los precios del abono de las piscinas municipales por considerar que «es la única oferta de ocio para muchas familias con dificultades». En respuesta, Infante afirmaba que «es cierto que hay vecinos en situación complicada, pero ya existen exenciones en su pago y la ley obliga a que los servicios se cubran con los ingresos». «Las piscinas no son un servicio básico y se están pagando entre todos los vecinos, no entre sus usuarios», alegó Juan Carlos Rodríguez, quien incide en que «esta nueva tabla garantiza que los más desfavorecidos tengan menos presión fiscal».