Fecha: 5 noviembre, 2014

Tras convertirse en técnico en logística en FASA, la vida de David Fernández cambió con su traslado a Curitiba junto a su mujer Ruth Sanz y sus dos hijos Lucía y Hugo

Las playas kilométricas y el entorno selvático del estado de Paraná bien podrían ser un sueño totalmente alejado de las ruidosas cadenas de montaje de Renault. Para David Fernández, lagunero de 35 años que comenzó a trabajar en FASA en 2003, se han convertido en una realidad al alcance de la mano. Un proyecto de tres años le dio la oportunidad de mudarse a Curitiba, donde residirá junto a su familia hasta el 2016

¿Cómo surgió el proyecto que te ha llevado a Brasil y cómo fue la decisión de marcharte?

Tras trabajar en FASA durante diez años me ofrecieron operar como técnico de logística para Renault do Brasil. Recapacité junto a mi familia y decidimos embarcarnos en esta aventura. No fue fácil dejar atrás todo lo que has ido construyendo, a tus amigos y a tu familia, romper con tus costumbres…

¿Cómo fueron tus comienzos en Curitiba?

Nos sorprendió para bien: no es el Brasil que uno piensa, sino una ciudad europea en la que se vive muy bien. Además nos ayudaron bastante unos amigos que conocimos por Facebook en los primeros momentos, que fueron los más complicados.

¿En qué consiste tu trabajo?

Básicamente consiste en flujos logísticos y procesos de trabajo de la fábrica de montaje. Es una planta relativamente nueva y se nota la falta de experiencia profesional. Además, Brasil tiene un alto número de personal cualificado pero su movilidad es alta: es como la España de hace veinte años, cuando uno podía cambiar de empresa porque había mucha demanda de empleo.

¿Cómo es la vida en Curitiba a efectos de precios y calidad de vida?

Los precios son horriblemente fluctuantes. A diferencia de lo que uno pueda pensar la vida aquí es cara. Por ejemplo, la comida es barata en comparación a España, pero los coches son carísimos debido a los impuestos. En Brasil estos perjudican seriamente la economía de la clase media y baja.

¿Qué ventajas has encontrado en Brasil?

La parte positiva es que aquí una persona con estudios tiene buenas salidas. También destacaría que la gente es increíble, te ayudan mucho y haces buenos amigos. El trato al consumidor es tremendo: vas a un restaurante con niños y siempre hay zonas de juegos con monitores, te ofrecen un café en cualquier tienda de ropa y de muebles… Por último la naturaleza y el clima son impresionantes, es un paraíso para los sentidos.

¿Y qué inconvenientes destacarías?

Lo peor es la excesiva burocracia para conseguir los visados y los altos impuestos. Aunque no es tan inseguro como dicen, sí que te aconsejan no salir por ciertas zonas y menos con niños, y las urbanizaciones tienen verjas y vigilancia. Referente a la comida aquí la dieta se compone de arroz, judías, carne, muchas ensaladas y fruta, pero no hay pescado.

¿Cómo fue la experiencia de vivir el mundial?

Asistí a varios entrenamientos para animarles y aparte de ser bastante secos no jugaron a nada. Los brasileños sí que viven el fútbol: juegan desde los dos años hasta los setenta todos los días. El deporte aquí es pura pasión. Si eres monitor de gimnasio aquí tienes empleo asegurado.

¿Qué es lo que más echas de menos de Laguna?

Mi mujer y yo echamos de menos salir de tapas, pasear por el lago y tomar unas cañitas en el Chaparral, las fiestas…Ahora no tenemos abuelos para dejar a los niños y desconectar, la familia aquí es tu pilar y tú el de ellos.

¿Qué le dirías a alguien que se esté pensando mudarse a Brasil?

Diría que es un país difícil por la burocracia y es complicado encontrar trabajo si no te ayudan un poco. Eso sí, es fácil dar clases de español en academias. La mayoría de españoles aquí se montan un negocio, los sueldos no son como en España.