Fecha: 5 marzo, 2015

La asamblea local atiende a 40 familias gracias a las donaciones de Navidad, aunque advierte que los laguneros siguen sufriendo los efectos de la crisis

Es lunes y, como cada semana, día de entrega de alimentos en Cruz Roja. Poco a poco, en goteo, comienzan a llegar los primeros vecinos a la oficina. Su objetivo, un carro lleno de arroz, leche y aceite entre otros productos básicos que les ayude a seguir adelante. “El perfil de quienes necesitan nuestra ayuda es el de gente normal que vemos a diario en nuestras calles y portales, gente que ha perdido el trabajo y tiene una familia detrás”, destacan desde la ONG, explicando que “la situación ha cambiado y aunque muchos inmigrantes se han marchado, ha crecido el número de vecinos beneficiarios”.

Si cuando empezó la crisis Cruz Roja paso de atender de 15 a 80 familias, la cifra ha bajado hasta las 40 a las que ayudan hoy en día, si bien “este número se mantiene ya que la situación no mejora”. “Por ejemplo, en cuanto a la entrega de juguetes hemos pasado de donar 30 a los 100 de este año”, afirma Yolanda Alonso, responsable de la ONG. Y es que la intervención social que realizan va más allá de los alimentos. También se entregan kits de material de limpieza, juguetes o ayudas para libros y material escolar.

Las campañas de Navidad han sido de gran ayuda en este sentido. Actualmente gracias a los 1.500 euros recaudados en noviembre en la actuación de Voces de Laguna & Miscelánea puede hacerse entrega de los productos básicos. Además, el IES María Moliner apoyó con 670 euros obtenidos a través de su mercadillo y dulce solidario. “Son numerosas las asociaciones y AMPAS que nos ayudan”, destacan, incidiendo en el éxito de campañas como la operación kilo en varios colegios. Al margen de estos apoyos, la entidad sobrevive gracias a sus socios y algunas donaciones particulares.

Entre las novedades, se está llevando a cabo una revisión de oftalmólogos para la entrega de gafas, así como un programa de odontología. Los 64 voluntarios con los que cuenta la asamblea local no son suficientes, afirman, para el esfuerzo extra de hoy en día. Se necesitan, pues, voluntarios en el programa para personas mayores o la alfabetización de inmigrantes. También a jóvenes para el plan de Juventud. “Tengan el tiempo que tengan, no exigimos nada y cualquier dedicación es una ayuda”, afirman.