El jugador de billar José Ignacio Merino ha representado recientemente a España en la categoría 5 Quillas, una modalidad que continúa impulsando desde Valladolid

Lo que comenzó, como una afición, para José Ignacio Merino, ha acabado por convertirse en un deporte profesional en el que ha terminado por representar a nuestro país en una cita mundialista. Aunque el lagunero comenzó su andadura en el mundo del billar a los dieciséis años, su “gran oportunidad” le ha llegado con la jubilación, y concretamente tras doce años sin jugar “en serio”. “Al dejar de trabajar he visto que estaba en buenas condiciones y me he animado a volver a la competición”, afirma Merino, quien compagina los torneos en las modalidades de Tres Bandas y 5 Quillas, siendo esta la menos conocida en el país. Después de quedar en sexto puesto, en 2018, en el campeonato nacional celebrado en Alcobendas, el lagunero fue propuesto para jugar en el mundial por equipos celebrado el pasado mes de enero en Lugano (Suiza).

“Es una categoría en la que suelen dominar los jugadores catalanes, y, a nivel mundial, los argentinos y los italianos”, apunta Merino, quien acudió a la cita “con algo de miedo e incertidumbre, dado que el equipo anfitrión contaba con billaristas de alto nivel”. Pese a todo, los españoles obtuvieron un meritorio octavo puesto, lo cual les anima para encarar la siguiente competición internacional: el Campeonato Europeo que se celebrará a finales de abril en la ciudad alemana de Brandemburgo.

La modalidad 5 Quillas no es ningun secreto para el lagunero, quien se inició en ella en un campeonato nacional celebrado en Valladolid en 1997. “A partir de ahí me enganché”, reconoce el billarista, quien, desde entonces, trata de impulsar esta categoría minoritaria desde su entidad deportiva, el Club Billar Valladolid. Concretamente, esta modalidad se caracteriza por contar con unos pequeños bolos en el centro de la mesa, los cuales han de ser derribados, obteniendo diferentes puntuaciones, a través de la carambola con otras dos bolas, hasta llegar a dos o tres sets de 60 puntos. El origen de este tipo de billar es francés, y quizás por ello la mayoría de los clubes dedicados a este deporte se hallan por la zona de Levante. Sin embargo, desde el club vallisoletano apuestan por continuar dando a conocer la categoría, de la que incluso han organizado un Open Nacional a finales del pasado mes de marzo.

“Para impulsar un deporte minoritario como el nuestro es prioritario contar con buenos espacios”, apunta Merino, señalando que su club cuenta con dos mesas homogadas y, con 25 integrantes, tiene lista de espera para nuevos jugadores debido a la falta de espacio. “Estamos en conversaciones con el Ayuntamiento de Valladolid para poder seguir creciendo”, apostilla el lagunero, destacando que el Open vallisoletano ha servido para seguir dando pasos a la hora de dar visibilidad a este deporte, el cual “es muy difícil que pueda llegar a convertirse en olímpico”.

“En cualquier pueblecito catalán o valenciano hay clubes envidiables y otra afición”, afirma el lagunero, quien reclama más apoyo para un deporte caro por el mantenimiento de su material y equipamiento. En este sentido, al coste de las bolas o los tacos y mazas se suma el cambio de paños de las mesas, cuyas pizarras deben contar con un sistema permanente de calefacción. La ausencia de patrocinios, al tratarse de un deporte minoritario, agudiza aún más la situación.

Pese a todo, después de una cita en la que ha prevalecido el optimismo -en la que han tenido ocasión de medirse con los conjuntos suizo, argentino y checo-, desde la Federación Española se está tratando de impulsar la categoría, instando a los jugadores catalanes a jugar bajo su licencia, un hecho que a menudo no se produce por las desavenencias políticas actuales, lo cual impide a muchos participar en competiciones federadas. El objetivo es “remar en la misma dirección” y fortalecer aún más este deporte a nivel nacional. Precisamente gracias al desempeño de la Federación los jugadores pueden competir cubriendo costes, una ventaja que ha supuesto una “oportunidad irrepetible” para Merino, entre otros.

“Después de tantos años, no habría imaginado esto ni en sueños. Éramos nuevos y nunca habíamos competido en este nivel, pero hemos quedado muy contentos con el resultado”, señala Merino, que participará próximamente en el Open de Alcobendas y el Campeonato de España en Getafe. Ello le servirá para prepararse para Brandemburgo, donde, a pesar de la ausencia de uno de los jugadores de su conjunto, espera “hacer un buen papel y quizás dar una sorpresa”. “Intentaremos dejar el pabellón bien alto y demostrar que podemos con todo”, afirma el billarista lagunero.