Fecha: 16 enero, 2017

La audiencia provincial de Valladolid condena a casi cinco años de cárcel a los cuatro asaltantes detenidos en marzo de 2015 por el robo en la vivienda de Laguna. Uno de ahora condenados llegó incluso a intentar sobornar y extorsionar a la víctima desde la cárcel, tal y como revelan las sentencias

El ocho de marzo de 2015 cuatro hombres armados irrumpían en una casa de la calle Encabo de Laguna de Duero, donde amordazaban y ataban al ocupante de la vivienda y le robaban varios relojes, teléfonos móviles y munición. Tuvieron que huir a toda prisa en un coche cuando su víctima consiguió liberarse y la emprendió a tiros contra ellos, hiriendo incluso a uno con un perdigón en un pie.

Casi dos años después de estos hechos, la vía judicial ha quedado zanjada para los cuatro integrantes de esta banda de atracadores. Tres de ellos fueron detenidos poco después del suceso, y el pasado mes de febrero la Audiencia Provincial de Valladolid les condenó a penas de cuatro años y cuatro, ocho y once meses respectivamente, además de a indemnizar a la víctima con más de seis mil euros. Dos de ellos tenían antecedentes por distintos robos, y la Policía les seguía la pista por un aumento de asaltos en casas de la zona.

Uno de ellos fue detenido casi un año después del suceso y la misma Audiencia Provincial de Valladolid, en una sentencia del pasado mes de diciembre, acaba de confirmar una condena de cuatro años y nueve meses de cárcel. Él, como sus tres compinches, fue enviado a prisión provisional nada más ser detenido.

Extorsión por carta

Las sentencias del caso revelan también que uno de los condenados intentó sobornar y extorsionar desde la cárcel de Valladolid a la víctima para que retirase la denuncia: los agentes de la cárcel de Villanubla interceptaron una carta que el acusado había dado a su madre durante una de las visitas para que pusiera en marcha la extorsión.

La carta, cuyo destinatario es desconocido, pedía amenazar a la víctima con hacer daño a su familia: «Dile seriamente que retire la denuncia, que está metiendo a gente inocente en prisión, y si no lo hace dile que la gente a la que ha encerrado se está documentando de quién es su familia e hijos y pude haber algún disgusto». Una carta escrita, según figura su transcripción literal en la sentencia, con varias faltas de ortografía, y que proponía pagar 1.500 euros al potencial extorsionador.