Fecha: 16 junio, 2014

La feria de artesanía ARTELAGO y el festival ‘Son de Aquí’ cierran su undécima edición con buena asistencia. Mientras que en los puestos artesanos se respiró un ambiente participativo, el proyecto Castijazz de Carlos Soto puso el broche de oro a las actuaciones musicales.

Como si de un bucle en el tiempo se tratase, el ambiente en el entorno del lago hizo que los cientos de vecinos y visitantes presentes a lo largo del fin de semana se sintieran de vuelta a épocas medievales. Melodías folclóricas regionales tocadas con instrumentos inmemoriales. Piezas artesanales construidas con el esfuerzo de las propias manos y el saber hacer de los años. Cerveza artesana y embutido con unos sabores que jamás imaginan los usuarios de las grandes superficies comerciales. Coplas de ciego que rememoran oficios caducos y la atención de los más pequeños por cómo se hacían las cosas antes. Si juntamos todos estos elementos en un ambiente festivo, participativo y concurrido nos acercaremos a entender la última edición de ARTELAGO y Son de Aquí.

En los diversos puestos de artesanía reinó la máxima del «Prohibido no tocar», esa filosofía que invita a participar de la artesanía en primera persona y que dejó escenas de multitud de niños y niñas agolpándose para tallar sus propias piezas de arcilla o diseñar sus propias planchas de imprenta. Mientras, la novedad, los puestos de alimentación, fueron un lugar de degustación y compra que atrajo a multitud de personas. Por momentos, las coplas del ciego pujavante, interpretadas por los artesanos laguneros Lorenzo Duque y Julio Arribas atraían la atención del público del sábado a través de chismorreos y habladurías contadas a viva voz.

En el escenario del lago arrancaba el sábado la actuación de Ringorrango, grupo zamorano que embarcó a los asistentes hacia un viaje por comunidades y regiones de todo el país, instrumento por instrumento y estilo por estilo. Poco después llegaba la actuación estrella del fin de semana, por su calidad y variedad. Castijazz fue, en palabas de su promotor, el ex-celta corto Carlos Soto, «una ventana abierta de estilos e influencias a la música tradicional castellana». Junto a su compañera María Desbordes y a artistas destacados de la talla de César Díez, Soto deslumbró a los asistentes con un repertorio que fue desde el romance sefardí hasta las notas hindúes sin dejar de lado el alma castellana. Un claro ejemplo de modernización del folk y de la fusión de influencias.

El domingo cerraron las actuaciones la Carraca, que pusó fin a 33 años de giras ininterrumpidas por y para el público infantil y el grupo palentino Carrión. Para terminar con la edición, el concejal de Cultura, Alfredo Fadrique, entregó un premio homenaje al dulzainero del municipio Jonás Ordoñez por su dedicación a la cultura en el ámbito local. Lo mismo hizo el concejal de Participación Ciudadana, Pedro Fraile, con los miembros del grupo la Carraca, a quienes ensalzó por sus más de tres décadas de dedicación al espectáculo infantil en su despedida. Por su parte, la edil Estela Crespo entregó el último galardón al escultor Lorenzo Duque, que tanta participación ha tenido en la última edición de este festival.