Fecha: 13 septiembre, 2016

Tenía claro que su vocación era el turismo desde que hizo su primeros viajes, algunos de ellos recorriendo Europa con el grupo de jotas de ‘La Ermita’. Con sus estudios comenzó su “pasión italiana” gracias a una beca Erasmus que la llevó a Pisa, donde aprendió un cuarto idioma. Tras años de experiencia, coraje y ambiciones, Andrea Cifuentes Quintanilla crece hoy profesionalmente en Malta, donde se dedica al mercado inglés, español e italiano de la naviera Norwegian Cruise Line.

¿Cómo fue tu decisión de marcharte a Malta?

Después de estudiar un grado superior y diplomarme en Turismo, y tras una gran experiencia en los Hoteles Foxa -donde llevamos a cabo infinidad de proyectos e importantes colaboraciones- la cadena hotelera se vio obligada a cerrar y tenía que tomar una decisión. Mi primera idea era volver a Italia, pero me decanté por Malta para perfeccionar el inglés y reforzar el resto de idiomas gracias al auge de turismo que recibe la isla. El buen clima y el vivir rodeado de mar eran buenos alicientes.

¿Cómo fue tu acogida en un país tan variopinto?

Recuerdo mi primer día como si fuera ayer y han pasado ya tres años. Llegué sola y era algo difícil de llevar, durante 19 días recorrí la isla en busca de casa y trabajo. A partir de mi primer día trabajando todo fue viento en popa. Barreras siempre se encuentran siendo una cultura diversa y un idioma distinto, pero creo que es incluso mejor que fuese así.

¿Qué pasos has dado en tu campo laboral?

Me inicié trabajando como recepcionista para la cadena ‘Blue Sea Hotels’, y al cabo del tiempo me ascendieron a jefa de recepción. Posteriormente pasé al departamento de Marketing del Hotel Excelsior de Valletta. Quería cambiar de área de trabajo aparcando un poco los hoteles, y lo conseguí. Actualmente trabajo para la naviera ‘Norwegian Cruise Line’ cubriendo las reservas del mercado británico, italiano y español, y puedo decir que me gusta mi trabajo.

¿Cómo es lo que más te sorprende de Malta?

Tiene mucha influencia británica, ha sido disputada por muchas potencias durante siglos y todas han dejado huella. Tiene una cultura mediterránea mezclada con diversas tradiciones. Se pueden ver cabinas de teléfono como las de Reino Unido y se conduce por la izquierda. Al haber tanto turismo afecta al día a día: a veces los autobuses van llenos y no paran, pero vivimos de ello, así que bienvenido sea.

¿Cómo te desenvuelves en cuanto a los idiomas?

Saber italiano e inglés me abrió muchas puertas. La mayoría de malteses habla ambos idiomas, e incluso desde el año pasado se ha incorporado el español en las escuelas de primaria.

¿Cómo es el turismo allí con respecto a España?

Es un turismo de ‘Sol y Playa’, pero estacional durante todo el año: los españoles vienen en meses altos de verano y en Semana Santa, los italianos desde mayo a septiembre y en Navidad y el resto de europeos se dejan ver más de septiembre a marzo. A diferencia de Malta, en España hemos evolucionado ofertando más tipos de turismo: rural, de nieve y montaña, de negocios o ecoturismo.

¿Cómo te planteas tu futuro dentro del sector?

Quiero seguir dedicándome a ello y tengo un amplio abanico de opciones, con varios destinos en la cabeza, aunque Malta gana puntos al haber muchas empresas internacionales que creen en tí. Volveré a España, porque en ningún sitio se vive como en casa, -de Laguna extraño mil cosas, como a mi gente y los desayunos familiares en el ‘Quinta Avenida’- pero habrá que esperar a que las cosas vayan cambiando. Siempre digo que el tiempo es lo más importante que tenemos, pues es lo único que no podemos recuperar y, ¿Qué mejor forma de aprovecharlo que invertirlo en viajes? Desde mi primera estancia en Italia he tenido claro que el mundo es demasiado grande como para descubrirlo tarde.