Fecha: 10 noviembre, 2021

Apuntan como no se llega “a los 17 grados que estipula el decreto”, algo que se contradice con la versión de la dirección del propio centro, quien reconoce que solo existe la queja de una clase, y que a veces la temperatura baja para su ventilación» ya que deben seguir cumpliendo los protocolos por la covid19.

Alumnos y familiares de los estudiantes de bachillerato del I.E.S Mª Moliner han hecho público un comunicado lamentando el “frio” que tienen en las aulas durante el presente curso. Cabe recordar que con motivo de la pandemia y la redistribución de alumnos, la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, en vista de mantener el turno de mañana, coloco varias aulas prefabricadas en el exterior del centro.

En su escrito apuntan precisamente como “estas aulas están en el patio, es decir en la calle, eso sí tienen unas bombas de calor, bombas que únicamente calientan el rato que están puestas y en el lugar donde sale el calor que ni de lejos calienta los pies. Como hay que cumplir un protocolo covid19 hay que tener puertas y ventanas abiertas todo el día”.

Tal y como aclaran, “en el Real Decreto 486/1997 en su anexo III se regulan las condiciones de temperatura mínima y máxima que los locales de trabajo cerrados están obligados a cumplir, siendo imprescindible “evitarse las temperaturas y las humedades extremas, los cambios bruscos de temperatura, las corrientes de aire molestas, los olores desagradables, la irradiación excesiva y, en particular, la radiación solar a través de ventanas, luces o tabiques acristalados. En el caso de aquellos locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas, la temperatura deberá de estar comprendida entre los 17 y 25 ºC. Pues bien, estos alumnos están dando clase, 6 horas al día, en condiciones de temperatura que ni de lejos llegan a los 17 grados que estipula el decreto, con corrientes de aire continuas, están cayendo malos reiteradamente y teniendo que faltar a clase por este motivo en un curso crucial para ellos, teniendo también que soportar que algún profesor se moleste por tener las bombas de calor encendidas porque “la luz está muy cara”.

Desde el propio centro, la dirección apunta que “solo ha existido la queja a una tutora de un curso por parte del algún alumno y familiares. Los calentadores se encienden a las 8 de la mañana por parte de los bedeles para que estén las aulas con la temperatura óptima a la llegada de los alumnos. Siguiendo el protocolo marcado por la Junta de Castilla y León, se han instalado medidores de CO2. Una vez se supera las 1.200 partes por millón debemos abrir las ventanas. Es nuestra responsabilidad cumplir con el protocolo establecido, y que solo cambiará una vez sea modificado por las autoridades pertinentes, ya que seguimos en medio de una pandemia” aclaran.