Fecha: 17 octubre, 2016

El historiador y catedrático de la Universidad de Valladolid Celso Almuiña protagonizó en Laguna una exposición en la que diseccionó las causas y consecuencias de la Guerra Civil y reivindicó el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica

Cerca de medio centenar de personas se dieron cita este lunes en la Casa de las Artes para participar en la primera de las jornadas sobre la Memoria Histórica que, organizadas por la asociación lagunera Ateneo Socio Cultural, puso su acento en los orígenes y consecuencias de la Guerra Civil Española. Su desarrollo corrió a cargo de un referente en su campo, el historiador y catedrático emérito de la Universidad de Valladolid Celso Almuiña, quien protagonizó una exposición en la que no faltaron pinceladas y detalles de sus investigaciones sobre un conflicto que definió como «la mayor desgracia que le puede pasar a un pueblo».

Almuiña comenzó destacando la complejidad de un enfrentamiento «que apasiona, habiendo generado más de 35.000 obras bibliográficas». Para el historiador, sus causas «no provienen de la Segunda República, sino que tienen raíces mucho más profundas», algunas de las cuales, como la distribución de la propiedad, «se remontan a la Edad Media». «No podemos lavarnos las manos y definirnos como títeres de Hitler o Stalin, cuando una guerra divide a un pueblo de esta forma hay causas que no nacen de la noche a la mañana», afirmó, destacando entre las mismas una economía agraria, bajo nivel cultural, las diferencias sociales, las hambrunas, los independentismos o el anticlericalismo.

«El miedo y el terror» son clave a la hora de explicar la estrategia de los franquistas para Almuiña, quien afirma que «uno de los aspectos más nefastos fue que, durante cuarenta años, Franco vivió políticamente de la Guerra Civil y la dicotomía entre vencedores y vencidos». A la hora de hablar de consecuencias, el historiador destaca cómo «la propaganda, durante décadas, ha hecho efecto en algunos casos», contradiciendo la célebre frase de Unamuno, ‘Venceréis pero no convenceréis’. El presidente del Ateneo de Valladolid destacó que España solo es superada por Camboya en cuanto a la cifra de desaparecidos a causa de la guerra, que asciende a 114.000.

Como primer historiador en tener ocasión de visitar la Causa General del conflicto -definida por Almuiña como «una inquisición para justificar la represión»- afirma que «leer aquellos documentos sobre acusaciones y miserias humanas me llegaba a causar daño físico». El historiador cree que «se han dado pasos en la transición» pero afirma no entender por qué no se destinan más medios económicos para aplicar la Ley de Memoria Histórica. «Es una cuestión de estrategia además de razones éticas, y es algo más que desenterrar muertos, tiene mayor profundidad», concluyó Almuiña, quien insiste en que «si queremos superar realmente la Guerra Civil debemos enterrar a los muertos en los cementerios, es la única forma de solucionar el problema».