Fecha: 7 marzo, 2016

Obrador Castellano cumple tres décadas en el municipio sirviendo pan a los laguneros y a buena parte de pueblos, quioscos y panaderías de Valladolid

“El secreto está en la harina, ya que seguimos haciendo el pan igual que como lo empezaron a hacer mis padres”, afirma Toño Blanco, uno de los tres hermanos que gestiona esta empresa familiar tan arraigada a Laguna de Duero. Antonio Blanco y Dolores Valencia fueron los encargados de poner en marcha la panadería, sobre todo gracias a ese amor del primero por ser panadero. Ya han pasado 30 años desde aquel 1986 en el que decidieron dejar su trabajo habitual -Antonio era empleado de la fábrica de Renault- para convertirse en la despensa de pan del municipio. Atrás queda esa primera amasadora o una Renault F6 con la que repartían el pan por las calles.

Su primera tienda -actual despacho de pan- en la Calle Pensamiento fue el germen de esta sociedad. Con el tiempo han ido creciendo, sirviendo pan a buena parte de los municipios del alfoz de Laguna de Duero y Valladolid capital. Su secreto, el mimo con el que hacen el pan cada mañana, elaborado con productos de la tierra y con una harina de excelente calidad. Pese a la clara evolución tecnológica, en Obrador Castellano continúan amasando y horneando el pan de manera tradicional.

Entre sus productos de elaboración propia, también destacan la repostería, la bollería y la pastelería. La empresa camina hacia la prosperidad con paso firme. Prueba de ello son las tres tiendas propias –una de ellas en Valladolid, en la Calle Monseñor Óscar Romero- a
la que se sumará una nueva apertura en Laguna en el Polígono de los Barreros. El arraigo al municipio de esta empresa familiar queda reflejado en su plantilla, ya que el 90% de sus trabajadores viven en Laguna de Duero. Tanto ellos como los vecinos del municipio que acoge su labor celebran hoy esos 30 años de trayectoria.