Se cumplen 45 años del nacimiento del certamen literario por antonomasia del municipio, que paso a paso ha ido convirtiéndose en un evento con proyección internacional y que ha batido récords en su última edición con 2444 trabajos presentados

Fue todo un despertar cultural y, para muchos, la primera toma de contacto con el mundo de las letras. En una época en que los jóvenes laguneros dejaban los estudios para dedicarse a las labores del campo muy pocos entendían nada de poesía. A menudo esta era considerada “cosa de mujeres y niñas”, mientras que la única actividad cultural se limitaba a las capeas de los festejos. Y, sin embargo, en medio de aquel erial intelectual hubo un antes y un después, una inquietud ambiciosa que estaba a punto de cambiar el rumbo de nuestro municipio, situándolo en el mapa y atrayendo la atención de escritores y poetas de todo el mundo.

Pocas personas estaban, a principios de los setenta, familiarizadas con el mundo literario; Timoteo Herrero Herrera era una de ellas. El editor de las revistas ‘Regate’ y ‘Nuevo Laguna’ era, además, miembro del jurado de las Justas Poéticas de Dueñas, y fue suya la propuesta y el trabajo para que nuestro municipio celebrase, por primera vez, un certamen literario de calado. Corría 1971 cuando el por entonces alcalde, Pedro González Pérez, compartió la idea con la corporación.

“Por entonces la figura del poeta era impopular, quien cultivaba la poesía tenía que hacerlo a escondidas para no ser tachado de cursi o afeminado”, recoge el ex-edil en la ‘Breve Historia de la Poesía Local’ editada por el Ayuntamiento en 1992. Pese a todo, los testigos de la época afirman que “Timoteo tuvo la valentía de romper este tabú” y logró apoyo para que, en noviembre de 1972, se desarrollasen las primeras Justas. Lo cierto es que la primera semilla fue plantada en las fiestas de 1971, cuando un grupo de poetas, liderados por el laureado Andrés Quintanilla Buey y pertenecientes por tanto al grupo poético ‘Juan de Baños’, llegaron de la mano de Timoteo para protagonizar una ‘fiesta de la poesía’ en el primer pregón del municipio.

Ello despertó la inquietud cultural de los muchos asistentes, sentando las bases para un concurso que habría de celebrar su primera edición, un año después, con 30.000 pesetas de presupuesto. Aunque la primera edición se retrasó a noviembre por las exigencias de tiempo, aquel evento tuvo acogida desde el primer momento: la multitud se agolpó en el cinema Tasvil para presenciar un acto popular de hermanamiento, serio y protocolario, en el que la reina de las fiestas acompañaba a premiados llegados de todas partes del país.

Año tras año, el certamen fue popularizándose hasta el punto de atraer competidores internacionales -como Ñusta de Piorno, que en 1977 dio pie a un hermanamiento con Argentina- y se multiplicaba el público asistente, que más tarde coparía el Restaurante Pato de Oro, la Plaza Mayor y el cine Medangu. Mujeres y hombres competían por el galardón de un concurso que ganaba prestigio y solera y que se ampliaría, en 1981, con el premio de Cuento Corto.

Año a año, la labor del jurado se volvía ardua con la llegada de más y más trabajos. Así han transcurrido nada menos que 45 años hasta que, la edición de 2016 -que recupera el nombre de las Justas- acaba de batir el récord con nada menos que 2.444 trabajos presentados gracias al uso, este año, del sistema telemático para los concursantes. Todo un logro fruto de la innovación tecnológica para un certamen que sigue en boga y que ha sido, desde sus inicios, una gran contribución y la evidencia de la inquietud cultural y la ambición de progreso de los laguneros.

Fotografías y fuente: Laguna de Duero Social-Cultural-Folklórico. Ayuntamiento de Laguna de Duero.